Noticias

26 de abril de 2026

“Es una película política”

Compuesto por fragmentos de audios y películas hogareñas, el documental “Sapos”, de Lucas Brunetto, busca reflejar la cotidianeidad de las infancias durante la última dictadura.

En la segunda función del ciclo “Cine por la Identidad”, que cuenta con el apoyo del Banco Provincia, proyectamos Sapos. Momentos de infancia en dictadura, a cuyo término uno de los miembros de la Comisión Directiva de Abuelas, Esteban Herrera –quien busca a un hermano o hermana nacido en cautiverio–, mantuvo un diálogo con el director de la película, Lucas Brunetto.

“Después de una jornada de capacitación docente en 2006, en Catamarca, en un asado, compartimos vivencias de la infancia en dictadura y a Sonia se le ocurrió que las intercambiemos por mail. Siempre pensé que con eso se podía hacer algo. En 2015, trabajando con materiales de súper 8 y viendo películas hogareñas, me acordé de esos textos. Y estas películas hogareñas filmadas entre el 76 y el 83 tienen a los chicos en el centro de la escena. Ahí había algo que se estaba autoconvocando”, reflexionó Brunetto.

"Las películas provienen de parientes, amigos, vecinos, colegas, que me las fueron pasando y yo fui digitalizando para poder armar un borrador. Las de súper 8 en su mayoría no tienen sonido, entonces busqué cassettes. Vimos mucho material: hay fiestas, vacaciones, plazas, cumpleaños. Los clasificamos en categorías. Hay momentos en los que aparecía material muy potente que resulta vaso comunicante entre la vida particular de la familia y la vida pública: desfiles, fiestas escolares, escenas que enlazan lo particular con lo común. Se fue dando esto de combinar estas piezas que no están en ningún archivo público. Son cosas que estaban en el archivo más grande del que se pueda tener conocimiento, que es el acervo que hay en las casas", agregó.

"Sapos –continuó el director– trata de que haya conexiones entre lo que se dice y lo que se ve, algunas son más directas, otras más inciertas. Hay materiales que no sé de quién son. Una amiga me dio películas en súper 8 que vio cómo tiraba una vecina a un contenedor. Lo que más me interesa es lo que propone la película porque revisita ese pasado que es sensible y doloroso, pero lo hace proponiendo rescatar la mirada infantil. Lo hace parcialmente, porque no somos niños ya los que relatamos. Invita a pensar cómo conectar con aquellas vivencias que nos atravesaron y resuenan. Está bueno revisar las novelas familiares y ver cómo nos atravesó a nosotros la dictadura más allá de lo que nos contaron nuestros padres".

Según Brunetto, "los relatos se dieron de manera fortuita”. “Me gustó porque justamente no todos los que contaron alguna vivencia en dictadura tuvieron el mismo nivel de afectación. Esto era desplazarse a otros niveles de impacto y encontrar esa variante y una armonía dentro de esa variante. Pese a los niveles distintos hay elementos comunes, como el juego. Eso vale revisitarlo como coraza. La infancia, aún atravesada por el horror de la dictadura, no deja de ser una etapa de la vida donde la imaginación es algo muy potente. La gente filma a los pibes, los rituales, y también se cuelga filmando el horizonte. Y me parece un desafío pensarse para adelante".

"En un contexto como el que vivimos hay que pensar lo común. Es una película política. La tarea de la política es abrir horizontes donde parecía que no había. Hay una apuesta a pensar lo común y para adelante", concluyó. El ciclo Cine por la Identidad se realiza un viernes por mes, con entrada libre y gratuita, en la Casa por la Identidad de Abuelas, en la ex ESMA.

Fuente: Abuelas
Autor/a: Abuelas