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Noticias · 26 de junio de 2020

Valijas viajeras por la identidad, una invitación a compartir la historia

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

La filial de Córdoba de Abuelas impulsa este proyecto pedagógico que llegó a escuelas y otros espacios como centros culturales, bibliotecas y hasta lugares de encierro.

El proyecto “Valijas viajeras por la identidad” es una invitación de Abuelas de Córdoba a hacer camino, una oportunidad pedagógica que nos convida al juego y a la lectura literaria compartida, generando encuentros en los que apostamos a fortalecer la identidad colectiva, que cobija a la individual.

Las Valijas comenzaron sus itinerarios el año pasado y la experiencia fue increíble: chicos y chicas leyendo en las galerías y patios; recreos postergados para continuar con las actividades; meriendas y desayunos compartidos con mate, té y criollos junto a “libros y poesías a la carta”.

Al principio, pensamos la propuesta sólo para escuelas, sin embargo, la demanda nos acercó a asociaciones culturales, casas de la memoria, bibliotecas populares, agrupaciones, institutos terciarios, centros de enseñanza de adultos y espacios educativos en contextos de encierro. En septiembre último, sumamos dos Valijas a nivel inicial y dos a primario, con lo que llegamos a diez en total.

Realizamos nueve viajes, visitamos 46 instituciones y llegamos a localidades de la provincia como Alcira Gigena, Tío Pugio, Cruz del Eje, Las Varas, Las Varillas, Cosquín, La Calera, Pilar, Río Cuarto. Participamos con talleres en la cárcel de mujeres de Bouwer, y en espacios como las salas de espera del Hospital de Niños y del Rawson.

Para las Valijas de los más chiquitos tuvimos el asesoramiento del Colectivo de docentes de nivel inicial, integrado por profes y narradores que nos acompañaron con sus ideas. Incluimos en la valijita una manta-mantel, diseñada y confeccionada por las Bordadoras por la Paz, una muñeca Abuela, rompecabezas y juegos.

El proyecto ha ido “tejiendo esperanzas con hilos de amor”, porque estas valijas son “recipientes” cargados de objetos que materializan las esperanzas: en la potencia de lo colectivo, en la educación como lugar de acción política, en el tejido grupal como trama que sostiene y en las docentes y educadores que se juegan promoviendo lo lúdico y la literatura como herramienta de transformación.

Junto con los educadores del CENMA “Profesora María Saleme de Burnichon”, del Establecimiento Penitenciario Nº 3 de mujeres de Bouwer, a partir de los recursos y las sugerencias de la Valija, las estudiantes pudieron hacer un conmovedor recorrido por sus propias identidades.

Una de las docentes contó cómo fue: “El libro Diario de amor y militancia de Susana Gómez, parte de la bibliografía sugerida, sirvió de inspiración. Y es así que las invitamos a armar sus propios diarios, como un recurso para transitar el encierro, como un registro para compartir con sus hijos, familiares o amigos al recuperar su libertad. Estos diarios se prepararon con cuadernos que fueron intervenidos estéticamente por sus propias autoras y se escribieron a partir de una serie de preguntas disparadoras que remitían a sus orígenes, infancia, familia, gustos e intereses, a sus sueños y deseos, a sus tristezas y alegrías”.

El proceso, intenso y movilizador, quedó registrado en una bitácora y fue acompañado por la lectura de las historias de los nietos y las Abuelas y la confección de árboles genealógicos personales. También realizaron un taller sobre “Historia y memoria de nuestro pasado reciente”, a cargo de la Universidad Nacional de Córdoba, y se proyectó la película animada Coco como excusa para pensar qué recordamos, a quiénes y cómo nos gustaría que nos recuerden. Finalmente, se compartió una hermosa jornada de intercambio con el Área de Educación de Abuelas de Córdoba, en la que Susana Gómez, además de presentar su libro, donó un ejemplar a la biblioteca.

La experiencia, tan vital en estos espacios donde a veces pareciera que el encierro puede devorarse todo, fue gracias a la invitación de las Abuelas con sus Valijas y al trabajo articulado de las docentes y estudiantes que se comprometieron dándole sentido a cada tramo de la actividad.

Cintia Q., alumna del CENMA, escribió lo que sintió: “Esta experiencia y haber conocido a Abuelas es de lo mejor que nos ha pasado. Cuando los profes nos presentaron este proyecto no sabíamos de qué se trataba. Nos ofrecieron que armáramos un cuaderno, como un diario íntimo para ir respondiendo algunas preguntas, pero fueron surgiendo más preguntas con las cuales nos íbamos conmoviendo, charlando, recordando a nuestros padres, nuestros hijos, familiares y amigos”.

“También nos visitaron Gina Fanchin y la autora del libro Diario de amor y militancia, Susana Gómez, que nos contó que fue presa por pensar distinto, militaba desde muy chica en el PRT, ayudaba a los presos políticos liberados por Cámpora y su vida comprendía un fuerte compromiso político hacia la lucha por un proyecto de país diferente. Ahí se enamora, se embaraza, su compañero es desaparecido mientras ella estuvo presa y lejos de su hijo. La entendemos porque también somos madres y estamos sin nuestros hijos”.

“En la Valija había muchos libros de Abuelas. Yo, como siempre curiosa, pude leer cinco: Diario de amor y militancia, El mar y la serpiente, El país de Juan, La historia de Abuelas y Los sapos de la memoria. Ahí supimos de la lucha de estas Abuelas por recuperar a sus nietos, para que se haga justicia y que no vuelva a pasar nunca más en ningún lugar del mundo lo que se vivió en Argentina”.

“Queremos decirles a las Abuelas, madres luchadoras, y a los nietos restituidos, que han logrado mucho y darles toda la fuerza del mundo para seguir y para que se esclarezcan tantos casos que aún faltan”.

Miriam P., otra estudiante, también dijo lo suyo: “Queridas Abuelas, ha sido un gusto y un placer que nos tengan en cuenta. Cada una de nosotras tiene una historia distinta para contar, en un mundo al revés, pero a la vez paralelo, al que se vive allá afuera. Escribirles a ustedes es sentirme libre por un momento y a pesar de lo que vivo en la cárcel, puedo contar mi historia”.

Mariana J. escribió: “La visita de Susana (Gómez) fue fantástica. Su lucha, su entrega para tener de nuevo a su hijo y por contar lo que vivió. Ahora, en este tránsito, me preparo para salir fuerte, bien lejos de los que me hacen daño, y volver a ver a mis hijos que son lo más hermoso que tengo”.

Norma M. compartió: “Había chicas que a través de los cuadernos nos pudimos encontrar con nuestra identidad. Saber quiénes somos, de dónde venimos, cómo nos sentimos. La verdad que nunca me puse a pensar lo triste que fue mi pasado, así que empecé mi cuaderno con los ojos llenos de lágrimas, pero ayudó mucho para que cada una pueda encontrarse”.

Desde Abuelas, agradecemos a nuestra compañera Margarita Rivella, a los docentes y equipo directivo que acompañaron, y especialmente a las estudiantes y a todos los que participaron desde sus espacios pedagógicos y que incluyeron las temáticas de memoria e identidad.

Este año estaba previsto que las Valijas visiten unas 60 instituciones, pero han quedado detenidas en la “estación Cuarentena”. Estamos seguras que los viajes continuarán, nos traerán nuevos relatos y nos seguirán acompañando en la búsqueda de los nietos y nietas que faltan.

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