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Noticias · 12 de enero de 2021

Una muestra de generosidad

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Estela de Carlotto presentó virtualmente TwitteRelatos por la Identidad VII, junto con ganadores, jurado e ilustradores artistas. La nieta Catalina de Sanctis ofició de moderadora en un emotivo acto.

“Nos hubiera gustado hacerlo de forma presencial, poder encontrarnos, abrazarnos, felicitarnos y reírnos todos juntos pero este año nos tocó hacerlo así. Agradecemos poder encontrarnos virtualmente”. Catalina de Sanctis, nieta restituida e ilustradora, abrió el acto de inauguración vía Zoom de la muestra TwitteRelatos por la Identidad VII, de la que participaron los y las artistas, el jurado y las y los ganadores del concurso de microtextos que ya es un clásico en Abuelas.

Estela de Carlotto compartió el encuentro y recordó: “Siempre hubo una gran participación. De ahí salieron frases célebres, sentidas. Y la ilustración maravillosa que hemos disfrutado en estos siete años de los queridos artistas, que son tan generosos que nos regalan su arte. Porque el que pinta, el que diseña, está poniendo parte de su alma y su corazón, su intelecto. Esta generosidad es maravillosa y siempre la valoro muchísimo”.

La séptima edición de TwitteRelatos por la Identidad se realizó en octubre. El jurado –Gabriela Cabezón Cámara, Leo Oyola y Julián López– seleccionó catorce textos que fueron ilustrados por Isol, Miguel Rep, Pablo Bernasconi, Juan Pablo Zaramella, Viviana Bilotti, María Wernicke, Daniel Roldán, Poly Bernatene, Pupé, Matías Trillo, Rosario Oliva, Carolina Farías, Elissambura y Catalina de Sanctis.

“Una de las cosas que primero nos asombró de estos twitterelatos fue darnos cuenta de cómo, cuando una lucha es justa, un concepto no solo se vuelve enorme en su significado original, sino que va tomando otras formas. Entonces, la identidad es la búsqueda de los 300 nietos que faltan y también es un juego, es una reunión, es una tía y su sobrina, es la reivindicación de otras identidades que tenemos bastante perdidas y olvidadas”, reflexionó Cabezón Cámara.

López, por su parte, sumó un deseo: “Uno no sabe lo que puede una palabra. Así que me parece que acariciar la esperanza de que una palabra pueda ser una especie de campanita para alguien que tiene alguna duda en cualquier lugar del mundo adonde esas palabras puedan llegar es un motivo de alegría ante una convocatoria semejante”.

“Siempre espero que, como a una le han influido cosas que ha visto de los referentes, llegue todo este trabajo”, expresó Isol, en igual sentido. Junto a REP, Viviana Bilotti y Roldán, compartió unas palabras en representación del colectivo de artistas. “Es buenísimo que desde Abuelas se fomente la creación. Porque además habla de la esperanza y del futuro, no solo se está mirando la tragedia, que hay que mirarla para justamente construir bien. De algo duro, que nos atraviesa como sociedad, que eso también sea nuestra vitalidad y la fuerza que nos une”, dijo.

Rep destacó: “Los dibujantes hacemos dibujitos desde chicos y rara vez nos dicen la utilidad que pueden tener. Y cuando aparece Abuelas y uno está ideológicamente desde siempre de acuerdo y siente que son necesarias en esta patria, uno se siente útil”.

Roldán retomó este concepto: “Es cierto que a uno le cuesta pensar en qué es útil lo que hace, pero creo que nosotros lo que aportamos son dos cosas, entre muchísimas. Una es belleza, como se dijo, y otra es conciencia. Los dibujos están hechos de palabras también, son textos, son pensamientos. Ayudan a pensar”.

Catalina leyó uno a uno los textos y los nombres de las y los autores, mientras en la pantalla se exponían por primera vez las ilustraciones, que ya están disponibles en la web de Abuelas.

“Los que dibujamos, y me imagino que también les debe pasar a quienes escriben, lo sentimos como algo muy personal, muy íntimo, muy identitario. Es una parte de uno y poder colaborar y darle utilidad, como dijo Miguel, a una lucha tan inmensa es muy reconfortante”, dijo Catalina, quien visiblemente emocionada contó cómo se animó a explorar sus ganas de dibujar a partir de que las Abuelas la encontraron. Relató que dio sus primeros pasos en cursos que tomó con Bilotti, María Wenicke y Daniel Roldán y concluyó: “Hoy estoy con ustedes acá y siento que cada vez me sumerjo más en este mundo que me encanta y me siento a gusto, porque en un principio una de las cosas que me hizo dejarlo fue sentir que no servía. Estar moderando este encuentro para mí es muy importante”.

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