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Noticias · 20 de mayo de 2019

Un encuentro por "el Melli" y los nietos que faltan en San José de la Esquina

  • Fuente: La Capital
  • Autor: Matías Loja

Sabrina Gullino es la nieta recuperada Nº 96 y participó de una charla con chicos y chicas de un secundario de la comuna

Era viernes y sin embargo por casi una hora, las aulas de la Escuela Nº 226 Guardia de la Esquina quedaron vacías. Después del recreo de las 10, los chicos y chicas del secundario llenaron el SUM de la institución de San José de la Esquina, para compartir una charla con Sabrina Gullino, la nieta recuperada Nº 96 por las Abuelas de Plaza de Mayo. Su historia de vida, la búsqueda de su hermano mellizo y los silencios cómplices de los represores sobrevolaron el encuentro por la memoria en San José de la Esquina.

La jornada la abrió Mónica, la mamá de una alumna de la escuela, quien leyó frente a los chicos el cuento "Querido Melli", escrito por Mario Méndez e ilustrado por Pablo Bernasconi para el libro ¿Quién soy? Relatos sobre identidad, nietos y reencuentros. El cuento está en formato de cartas que Sabrina le escribe a su hermano mellizo, ambos hijos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela, militantes montoneros y víctimas de la última dictadura cívico militar.

Los mellizos nacieron en marzo 1978 en el Hospital Militar de Paraná. Sabrina, la nena, fue dejada abandonada por los represores Amelong y Pagano en el Hogar del Huérfano de Rosario. Fueron de madrugada, pusieron un escarbadientes en el timbre del hogar y dejaron a la bebé en la puerta. Cuando las monjas la vieron llamaron al Juzgado, que lo dio legalmente en adopción a la familia Gullino, de Ramallo, que había iniciado los trámites de adopción.

"La historia que yo conozco desde chiquita es que mis papás me habían adoptado. Pero la otra parte yo no la conocía", contó. Recién en 2008 ella supo que era hija de desaparecidos. Del Melli no se supo más nada y es uno de los nietos que Abuelas busca para restituirle su identidad.

Pero la búsqueda es colectiva, porque la tragedia de lo ocurrido atravesó —y aún lo atraviesa— a toda la sociedad. Incluso en sitios más alejados de las grandes urbes como San José de la Esquina, donde según cuentan los docentes y los propios alumnos de la escuela, el de los desaparecidos, la dictadura y la apropiación de bebés son temas de los que históricamente se habló poco y nada en la comuna de casi 8 mil habitantes ubicada al sudoeste de la provincia.

Sabrina dio detalles de los alcances de lo se conoció como un plan sistemático de apropiación de hijos e hijas de los desaparecidos "No les podían (los represores) dar a los abuelos un bebé que había nacido en cautiverio, porque era la prueba de que los papás estaban desaparecidos. Y como la dictadura tenía que borrar esas pruebas del delito de genocidio, se ejecutó ese plan", explicó Sabrina a los alumnos y alumnas de la Nº 226, que siguieron con atención cada una de sus palabras.

Condenados

En octubre del año pasado, el Tribunal Oral Federal de Paraná condenó a los médicos propietarios del Instituto Privado de Pediatría (IPP) Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi por el delito de sustracción, retención y ocultamiento de los mellizos Valenzuela Negro. La sentencia fue histórica, ya que por primera vez se condenaba a cómplices civiles de la dictadura en Entre Ríos. Es que al nacer, los mellis fueron derivados al área de neonatología del IPP de Paraná. Sabrina fue ingresada como "Soledad López", mientras que su hermano varón como "NN López".

"Torrealday era asesor del ministro de Salud de Entre Ríos sabe a quién le entregó al Melli y qué diferente sería la historia hoy si ellos hubiesen dicho a quién se lo dieron", dijo Sabrina. Por el testimonio de las enfermeras y por la prueba de un libro de ingresos y egresos, en el juicio se pudo saber que el nene no nació con problemas de salud (como se intentó instalar durante tiempo) y que las enfermeras recordaban haberlo recibido.

De allí la importancia de los juicios —los que se realizaron y los que aún están en proceso— para armar el rompecabezas de lo sucedido durante la larga noche de la dictadura. "Un país que puede juzgar a los genocidas, represores y apropiadores es un país que tiene memoria y justicia. Y no va a ser lo mismo para ustedes, que nacieron en democracia, mirar para atrás y ver que no quedaron impunes los genocidas, sino que pudieron ir a un juicio justo, y no como pasó en la dictadura, que los 30 mil desaparecidos no tuvieron ese derecho, igual que los más de 200 hermanos nuestros que siguen apropiados y los tenemos que encontrar, que son los nietos de las Abuelas", resumió.

Las preguntas

Cuando llegó el tiempo de las preguntas de los chicos y chicas, invitó a pensar cómo precisamente la juventud organizada fue uno de los sectores que más sufrió la maquinaria del terror. Les recordó que incluso durante aquellos años no se podían juntar más de tres personas. Y mucho menos hacer un actividad escolar como de la que estaban participando. Y apuntó: "Al poder le molesta la organización, pero la única manera para cambiar la realidad es a través de la organización y colectivamente".

Desde hace dos años, la escuela de San José de la Esquina cuenta con un centro de estudiantes. Lucía Martínez, su presidenta, dijo tras la charla que es súper interesante que en las escuelas se cuenten estos hechos. Recordó que ya el año pasado vieron en clases la película La Noche de los Lápices y que si bien no conocía la historia de Sabrina y su hermano mellizo, cada 24 de marzo se siente movilizada por los debates en torno a esa fecha. "Si bien no viví la historia de cerca, fue algo que siempre me interesó", afirmó la alumna. "Como alumnos —continuó— nos alegra tener este tipo de testimonios en la escuela, ya que es una forma de estar en contacto con esta historia reciente de los argentinos. Porque nada se construye sin memoria, para saber qué pasó y qué no queremos que vuelva a pasar".

Lucía tiene 17 años, está en el último año de la secundaria y recordó que la primera vez que le contaron en la escuela sobre la dictadura fue de la mano de la profesora María del Carmen Simioni: "Ella nos lo hizo llegar muy de cerca lo que había pasado y desde ahí en adelante la verdad que me interesa esta faceta dolorosa de la historia argentina", admitió. Agregó también que "es importante también entender el lugar que ocupaban los centros de estudiantes en ese momento, los alumnos que los militares consideraban sublevados era gente que luchaba por sus derechos".

Por su parte, la profesora María del Carmen Simeoni destacó que los chicos se sienten movilizados por este tipo de actividades sobre la historia reciente, "sobre todo cuando pueden tener un contacto directo con personas que tuvieron algún tipo de relación con estos hechos". Y agregó: "Logramos el objetivo que ellos se concienticen de lo terrible que es una dictadura, cuánto sufrió nuestro país, cuántas vidas se han perdido y truncado".

"¿Cuándo supiste que tenías otra identidad? ¿qué pensás de los pueblos, porque se dice que en estos lugares no nos tocó tan de cerca? ¿cómo seguiste adelante? ¿dónde militaba tu mamá?", fueron algunas de las preguntas para Sabrina de los chicos y chicas en el SUM de la escuela. Cuando le preguntaron por sus abuelos biológicos respondió que no llegó a conocerlos, pero que según le contaron su abuela sanjuanina, la mamá de su papá Tulio, "era tremenda" y que nunca dejó esperar a su hijo, al punto que, pese a las mudanzas, nunca quiso cambiar de teléfono, ante la mínima chance que Tulio la pueda llamar algún día. Cuando Sabrina conoció a Estela de Carlotto, lo primero que le dijo la presidenta de Abuelas fue: "¡Lo que te buscó tu abuela sanjuanina!". También se enteró que antes de morir, su abuela le dijo a los tíos de Sabrina: "No se olviden de buscar a los mellizos".

La Escuela de Enseñanza Media Nº 226 Guardia de la Esquina nació en 1962 por el empuje de un grupo de vecinos que vieron la necesidad una secundaria comercial para el pueblo. Hasta entonces solo estaba la técnica. Primero comenzó a funcionar en un local de la Sociedad Española, con los años se trasladó a una casa familiar de dos pisos, hasta que desde hace unos diez años se mudó al actual inmueble, construido a nuevo en el marco del plan 700 escuelas. Actualmente a la escuela asisten cerca de 200 estudiantes.

La presencia de Sabrina Gullino se dio una semana antes de que Analía Glardón se jubile como directora de la institución. En charla con La Capital, destacó que “las formas de aprendizaje ya no son las mismas de otras épocas” y que “a través de estos encuentros los alumnos pueden aprender mucho”. Dice también que “en un pueblo como éste, el de los desaparecidos era como un tema medio tabú, porque se decía que acá no había pasado nada, porque no hay desaparecidos en el pueblo. Pero creemos importante que ellos, los jóvenes, sean portadores de estas palabras de una realidad que no queremos que vuelva a suceder”.

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