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Noticias · 27 de agosto de 2022

Trelew: la potencia de la memoria

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

A 50 años de la Masacre de Trelew, la localidad patagónica fue el epicentro de los homenajes a sus víctimas y allí estuvieron nietos y colaboradores en representación de Abuelas.

“El cincuenta aniversario de Trelew superó todas las expectativas. Llegaron más de dos mil personas de todo el país, cuando los organizadores esperaban unas 800. Fue muy fuerte”, sintetiza Miguel “Tano” Santucho, uno de los integrantes de Abuelas que participó de las jornadas conmemorativas que se realizaron en la ciudad chubutense.

Las actividades se desarrollaron en el Centro Cultural de la Memoria, que está emplazado en la vieja Base Aeronaval Almirante Zar, de donde precisamente se fugaron los miembros de las organizaciones armadas y donde apresaron a los que después serían fusilados. “Ya entrar, con los carteles, las banderas, las marcas de lo que había sido el abandono de ese espacio y luego su recuperación, fue impactante”, agrega Miguel Santucho.

Allí estuvo también la nieta y legisladora porteña Victoria Montenegro, que presentó ante una multitud su libro autobiográfico Hasta ser Victoria y relató la búsqueda de Abuelas. “Fue increíblemente movilizante –afirma–. Primero, el encuentro con muchos compañeros y compañeras de distintos lugares del país que formaron parte de esa generación, algunos que incluso estuvieron en Trelew en aquel tiempo, todos identificados con los compañeros que protagonizaron la fuga y todos parte de una generación dispuesta a luchar, escapar del penal para volver a pelear, y la hazaña, los fusilamientos, la resistencia del pueblo, el Trelewazo… Fue un momento bisagra de nuestra historia y la antesala de la última dictadura cívico-militar”.

Los homenajes se extendieron durante cuatro días que, para Miguel Santucho, “de tan intensos, parecieron cuatro semanas”. Una de las actividades importantes fue la visita al penal de Rawson, que aún está en funcionamiento. Otra, quizá la más conmovedora, el ingreso a la Base Almirante Zar, donde se perpetraron los fusilamientos, sitio que se mantiene inalterado porque todavía es prueba judicial. “Aún se pueden ver perforaciones de balas, están reconstruidas las celdas con marcas en el piso, todo evoca lo que ahí ocurrió, y estar ahí con los familiares, con los hijos de quienes habían sido fusilados, fue emocionante”, sostiene.

“Estás ahí y no te quedan dudas de que fue un fusilamiento”, remarca el coordinador del equipo jurídico de Abuelas, Emanuel Lovelli, que también asistió al aniversario. “Por las dimensiones tan pequeñas del espacio, un pasillo de dos metros y al lado los calabozos, desde donde disparan son distancias muy cortas, las víctimas fueron rematadas –explica y añade–: Se desmiente así la versión del represor Roberto Bravo, quien asegura que (Mariano) Pujadas le arrebató el arma a uno de los guardias y empezó a disparar. Ves el lugar y no se condice con la posición que Bravo le endilga a Pujadas: en realidad el disparo que hay se hizo a posteriori de la masacre para buscar una justificación”.

“Estar allí, como pasa en muchos sitios de memoria, es sentir la inmediatez con la muerte. No hay discurso negacionista que pueda contra esa realidad”, subraya Lovelli, quien además destaca cómo los familiares de Trelew han resignificado un día de tragedia en uno de lucha y cómo han logrado rememorarlo en unidad y con alegría.

Del encuentro, además de compañeros y familiares, participaron militantes de la Red Nacional por la Identidad de Viedma, Esquel y Misiones, así como trabajadoras y trabajadores de archivos de memoria de la región, de otras provincias y del Archivo Nacional de la Memoria, muchos de ellos presentes en otra actividad importante como fue la presentación del proyecto Desclasificados, que tuvo lugar el último día de conmemoraciones y despertó el interés de todos.

La ciudad se llenó durante todo un fin de semana de las mismas caras que iban y venían, entre abrazos y lágrimas, profundamente conmovidas. “Fueron días de mucho intercambio de experiencias, de ver cómo se sigue, de pensar estrategias jurídicas, se habló de la causa de Miami donde condenaron a Bravo y la expectativa de extraditarlo, y de cómo se fueron armando estrategias diversas para conseguir justicia”, resalta Lovelli.

Para Victoria Montenegro, las jornadas de Trelew demuestran, una vez más, la potencia de la memoria. “La importancia de los espacios recuperados, del proceso de justicia, de cómo acompaña y repara a las familias este proceso, y lo fundamental que es mantener viva la memoria para evidenciar estas historias, para entender cómo estaba conformada y en que creía aquella generación, las consecuencias de las dictaduras sobre nuestros militantes, y la resistencia, siempre esa capacidad de resistencia de nuestro pueblo”, concluye.    
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