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Noticias · 19 de agosto de 2022

“Toda película es un puente a una serie de interrogantes”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

"La casa de los conejos", el filme de Valeria Selinger, inauguró el ciclo Cine por la Identidad, organizado por Abuelas y el INCAA, en la ex Esma.

A sala llena, comenzó el ciclo “Cine por la Identidad, Abuelas 45 años”, con la proyección de La casa de los conejos, dirigida por Valeria Selinger, quien participó de la presentación junto con las actrices Mora Iramain García y Guadalupe Docampo. Todas ellas, al final de la película, dialogaron con Camilo Juárez, hijo de un cineasta desaparecido, y con el público, en una actividad organizada por Abuelas y el INCAA.

El nieto restituido Juan Pablo Moyano dio la bienvenida a la Casa por la Identidad, que se refirió a esta nueva etapa de la búsqueda de Abuelas. “Ya pasó a ser una tarea de todos nosotros: los nietos, los trabajadores y todas las personas que vivimos en este país. Para eso hacemos ciclos de cine, teatro y otras actividades, porque cada uno desde su lugar puede aportar su conocimiento, su oficio, su tiempo, para colaborar y devolverle su identidad a los nietos y nietas que faltan”, afirmó.

A su turno, Nicolás Batlle, presidente del INCAA, destacó la colaboración de años entre el organismo y Abuelas. “El cine siempre ha sido reflejo de lo que pasa en nuestras sociedades y en ese sentido lo referido a Memoria, Verdad y Justicia ha estado muy presente en nuestro cine. Así debe ser. Este ciclo da cuenta de esas historias”, sostuvo y añadió: “Qué bueno volver a juntarnos, a encontrarnos, ver una película en una sala como esta. No hay mejor forma de ver una película que con otros y otras, y después compartirla con sus creadores y conocer sus ideas y motivaciones”.

La casa de los conejos relata los oscuros años de la última dictadura militar a través de la mirada de Laura, una niña de ocho años que, junto a su madre, viven en clandestinidad. Para evitar ser descubiertas, se mudan a una casa donde funciona una imprenta pero tiene como fachada un criadero de conejos, en una zona rural en las afueras de La Plata. La película de Selinger está inspirada en la novela Manèges. Petite histoire argentine, de Laura Alcoba. En esa casa, Laura, la niña, convive también con Daniel Mariani y Diana Teruggi y llega a conocer a su beba, Clara Anahí, que fue apropiada y aún buscamos.

“Toda película es un puente a una serie de interrogantes y en esta quedan abiertos hacia dónde está Clara Anahí”, puntualizó Selinger. “Hay otro puente que son los nietos”, agregó, en referencia a Juan Pablo Moyano, y a Mora Iaramain García, la actriz de 13 años presente en la proyección, que protagoniza la película y es nieta de desaparecidos. “Vemos cómo la cuestión de la identidad abarca un montón de generaciones y eso es lo que me interesó para adaptar este libro, que contaba una historia preciosa, trágica, dura, pero que además es universal porque habla de una infancia en condiciones particulares y la niña en la película, de otra manera y a otro nivel, también está buscando su identidad”, remarcó.

En la charla debate posterior, tomó la palabra Camilo Juárez, hijo de Enrique “Quique” Juárez, integrante de Cine Liberación desaparecido en diciembre de 1977 en la Esma. Camilo, al igual que la protagonista de la película, cursaba la escuela primaria cuando su madre fue detenida y llevada a la cárcel de Devoto, donde luego falleció por la falta de atención médica. “Es muy fuerte la película para todos los que vivimos una historia similar”, dijo, y recordó que se identificó con escenas como aquella en que lo hacían cerrar los ojos y dar vueltas para que no reconociera el camino hasta la casa en la que iban a vivir. También evocó que pasó parte de su infancia en Rosario. “Teníamos un criadero de perros. La nuestra era la casa de los collies. Era una actividad para cubrir lo que pasaba en una casa de un jefe montonero en el año 76”, contó.

Camilo rememoró las visitas con su tía y su hermano a Devoto: “Mi tía nos dijo que no nos dejaban pasar nada pero que podíamos llevarle una manzana, que yo que era el más chiquito se la podía dar y no me la iban a sacar en la requisa. Había una reja, de un lado las visitas y del otro las presas políticas, y yo le pasé la manzana y mi mamá se la pasó a su compañera. Me dijo: ‘Nosotras acá compartimos todo, ya lo vas a entender’. Me acuerdo de eso como algo hermoso”.

Guadalupe Docampo, quien interpreta a la madre de Laura, expresó: “Me parece increíble cómo se construían esos lazos para que el personaje de Mora pueda ir a la cárcel a ver al padre, para que pueda jugar con los abuelos, para que pueda ir a la escuela. Toda esa contención, toda esa coordinación de voluntades es algo que me impactó muchísimo”. Por su parte, Mora Iramain García, quien actualmente tiene 13 años pero durante el rodaje tenía 8, relató que, antes de grabar, leyó el libro con su mamá y su papá “para saber más o menos cómo sentía Laura”.

El público participó con interés del debate y aportó preguntas sobre la búsqueda aún vigente de Clara Anahí Mariani, la reconstrucción de la vida en dictadura o la adaptación del libro, pero el trabajo de Mora en la identidad de su personaje fue lo que más llamó la atención. “A pesar de que la historia es muy dura, Laura y yo éramos nenas así que no se me hizo difícil, no lo viví como un trabajo sino como un juego, algo divertido. Ver el resultado es muy difícil porque se le va un poco lo del juego y empieza a tomar el sentido de la historia”, reflexionó Mora y contó que logró organizar distintas actividades en su escuela para difundir la película, para que sus compañeros y compañeras, que tienen poco conocimiento sobre los crímenes de la dictadura, puedan comenzar a comprometerse con la transmisión de la memoria.

Mora, que milita en la organización que reúne a nietos y nietas de desaparecidos, concluyó: “Esta es la primera vez que veo la película y lloro. Ya la vi 15 veces pero mis abuelos fueron secuestrados y torturados acá, en la Esma, así que me emociona porque siento que pasando esta película los veo en este lugar y comparto cosas que nunca pude, que mi mamá no pudo compartir. Estoy muy feliz de que se pueda proyectar acá, de que se haya cambiado el significado de la Esma”.   

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