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Noticias · 12 de abril de 2022

“Tengo la seguridad de que al bebé lo robó alguien”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

En una nueva jornada del juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y Brigada de Lanús, declararon sobrevivientes y familiares de víctimas.

Lidia Papaleo, Sara Agüero, Rafael Perrotta y Justo Horacio Blanco Santiago fueron los testigos de la audiencia número 62 de esta megacausa que investiga los crímenes perpetrados en el circuito represivo comprendido por esos centros clandestinos.

Lidia Papaleo recordó los tormentos a los que fue sometida en presencia del jefe de la Policía Bonaerense, Camps. “Allí estaba Jacobo Timerman tabicado, estaba destruido físicamente”, contó. Después fue llevada al centro clandestino Puesto Vasco, que reconoció por los ruidos, y en ese sitio la reunieron con su hermano Osvaldo, que ella no sabía que había sido detenido. Luego fue trasladada a otro lugar donde había calabozos y muchas y muchos cautivos en las mismas condiciones.

“En un momento me sacan de la celda para que ayude a una chica a dar a luz. Yo le expliqué al guardia que no me podía mover porque estaba muy quemada y que además no sabía cómo ayudarla, por qué no traían un médico, le pregunté, entonces me devolvieron a mi calabozo, y esta chica tuvo a su hija, y cuando la vinieron a buscar más tarde dijo el nombre que quería ponerle a su hija y los dos apellidos. Lamentablemente nunca me los pude acordar”, relató.

A su turno, Sara Agüero prestó testimonio por el caso de su hermano, Américo Ginés Agüero, y de cuñada, Eva de Jesús Gómez, desaparecida embarazada de casi tres meses el 31 de agosto de 1977. Eva de Jesús y Américo Ginés fueron secuestrados en la zona sur del Gran Buenos Aires. Por relatos de sobrevivientes se supo que ambos permanecieron detenidos en "Pozo de Banfield" y en "Pozo de Quilmes". Aún buscamos al hijo o hija que debió nacer en cautiverio.

Américo Ginés, “Tito” para la familia, era joyero, estudiaba en la Escuela de Bellas Artes y trabajaba en la fábrica Siam. Junto con Eva alfabetizaban en las villas y ambos militaban en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP). Los dos eran tucumanos de nacimiento. Cuando los secuestraron Tito tenía 32 años y Eva 38. Antes de ese día llegó una patota a la casa de Sara. “Eran doce personas con armas largas, algunos de civil y otros del Ejército. Buscaban al ‘revoltoso de Siam’, es decir a mi hermano”, precisó. A Tito y Eva finalmente los atraparon en Almirante Brown y fueron desaparecidos. “Tengo la seguridad de que al bebé lo robó alguien, lo tiene alguien. Podrían decir la verdad de dónde lo dejaron. No tengo ni los restos de mi hermano ni a su hijo”, añadió Sara, quien con su madre realizaron las múltiples gestiones que todos los familiares debieron hacer para averiguar algo sobre sus seres queridos.

La última declaración, tras la del periodista Rafael Perrota, fue la de Justo Horacio Blanco, médico del Hospital de Quilmes que atendió a la desaparecida Isabela Valenzi, quien dio a luz allí a su hija Rosa el 2 de abril de 1977 y de quien la semana pasada se escuchó el testimonio de su hermana. “El médico policial Antonio Bergés me explicó que era una detenida y que se encontraba en trabajo de parto. La hago pasar a la sala de parto, poco después Bergés se retira, quedan dos o tres policías que intentan entrar pero les dije que no, y al estar allí pude interrogar a la mujer sobre el embarazo, tenía siete meses de embarazo, la atendimos, nació una beba prematura que inmediatamente se la dimos a los neonatólogos y este hecho lo registré en el libro de partos y en la historia clínica. Esta desapareció pero el libro de partos con mi puño y letra fue tachado, supongo que por la Dirección Médica, pero ese tachado se podía ver lo que había escrito y quedó documentada la atención y el parto. A la paciente la trasladamos a las piezas contiguas de puerperio pero horas después un grupo de policías se la llevan y fue la última noticia que tuve de ella”, afirmó.

En el debate oral, el TOF 1 de La Plata juzga a 18 represores, entre ellos Miguel Etchecolatz; el ex médico policial Jorge Bergés y Juan Miguel Wolk, responsable del Pozo de Banfield. En esta causa, que tuvo su primera elevación a juicio en abril de 2012, Abuelas de Plaza de Mayo es querellante junto con los nietos restituidos Carlos D’Elía, Victoria Moyano Artigas, María José Lavalle Lemos y su hermana María Lavalle; con Pablo Díaz, sobreviviente de “La noche de los lápices”, y con Graciela Borelli Cattaneo, hermana de un ciudadano uruguayo víctima del Plan Cóndor.

El juicio alcanza a 18 mujeres embarazadas que dieron a luz en cautiverio –a muchos de sus hijos/as los seguimos buscando- o que estuvieron detenidas en esos centros clandestinos de detención dependientes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Ellas son: Cristina Navajas, Gabriela Carriquiriborde, Gladis Pujol, María Eloísa Castellini, Diana Wlichky, Silvia Isabella Valenzi, Silvia Muñoz, María Adelia Garín, Cristina Marrocco, Eva De Jesús Gómez De Agüero y Mónica Grinspon; Liliana Ross, asesinada embarazada; Stella Maris Montesano (madre de Martín Ogando Montesano), Mónica Lemos (madre de María José Lavalle Lemos), Aída Sanz (madre de Carmen Gallo Sanz), Yolanda Casco (madre de Carlos D’Elía Casco), María Asunción Artigas (madre de Victoria Moyano Artigas) y Liliana Acuña (madre de Valeria Gutiérrez Acuña). También se incluyen los casos de los niños Carlos D’ Elía Casco, Victoria Moyano Artigas, Carmen Gallo Sanz, María José Lavalle Lemos y Martín Ogando Montesano, todos/as nietos/as restituidos/as; Victoria Petrakos Castellini, a quien seguimos buscando, y Teresa Laborde, hija de la sobreviviente Adriana Calvo.

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