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Noticias · 28 de junio de 2022

Soy todo lo que recuerdo

  • Fuente: ANCCOM
  • Autor: Florencia Valdez

Una nueva edición de Teatro por la Identidad se desarrolló en el MultiTabaris, con el exitoso formato de micromonólogos dirigidos por el querido Mauricio Kartún.

  • Autor: Diego Castro Romero Fuente: ANCCOM Fecha: 28.06.2022

Con un humor que lleva a reflexión, “Idénticos” presentó nuevamente su ciclo de doce micromonólogos interpretados por otros tanto actores, distintos pero idénticos en lo que generan en el público.

Una luz azul, cálida, cubre a los protagonistas al entrar en escena. Los envuelve mientras esperan su turno y ayuda a destacar a quien interpreta su papel. Con una duración máxima de cuatro minutos, los emotivos monólogos son acompañados por aplausos interminables, risas, silencios y coronados por los intérpretes con la ya tradicional la frase: “Mi nombre es… y puedo decirlo porque sé quién soy”.

En esta ocasión, participaron Gabo Correa, Alejandro Mazza, Mercedes Funes, María Onetto, Daniel Fanego, Victoria Carreras, Maiamar Abrodos, Stella Gallazzi, Malena Figo, Gonzalo Urtizberea, Pablo Seijo y Martín Salazar.

Surgido en los años 2000 por impulso de actores, dramaturgos, directores y coreógrafos, Teatro por la identidad (TXI) mantiene viva la incesante búsqueda por aquellos nietos y nietas que aún no restituyen su identidad y la eterna pregunta “¿dónde estás?”.

“Es importante que lo sigamos viendo desde este lado con alegría, con esperanza, pero a la vez con la profundidad que se merece. Recordando la lucha, a las Abuelas que son las que nos han enseñado el camino y a las que seguimos siempre para ver para dónde vamos”, describió la nieta restituida Victoria Poblete Hlaczik.

A su vez, destacó el papel de lo artístico como otra vía para impulsar la búsqueda de nietos y nietas, atravesar las barreras de lo documental para que el lado artístico interpele a aquellos jóvenes adolescentes que pueden ser hijos o hijas de los nietos y nietas de las Abuelas, y puedan sembrar la pregunta en sus casas.

Hoy la audiencia mayoritaria de TXI son las nuevas generaciones. Viviana Rivero es profesora de Historia y se acercó a la función con sus estudiantes de la Escuela de Educación Secundaria Nº 4 “Alicia Moreau De Justo” de Ingeniero Maschwitz, provincia de Buenos Aires. “Traemos un grupo de Jóvenes y Memoria. Es un programa de la Comisión Provincial por la Memoria que reconstruye la historia reciente de la última dictadura”, explicó. “Los chicos están trabajando sobre la identidad y sobre el racismo estructural que hay dentro de nuestra escuela. Y este tipo de actividades los ayuda a entender y comprender en profundidad estos temas que tanto nos interpelan a los argentinos”, añadió.

En la mitad de la función irrumpe la guitarra de Esteban Morgado y el público canta y se conmueve, teletransportado “a una guitarreada en la playa o a un fogón en un atardecer en Santa Teresita”, como él mismo dice, mientras interpreta canciones nacionales de Luis Alberto Spinetta, Fito Páez y Soda Stereo. “Hoy fue maravilloso, increíble. Vibramos todos en la misma frecuencia. Hoy hubo mucha conexión”, expresó Morgado al salir del teatro. Y remarcó el papel de los actores involucrados en la lucha: “Todo esto lo hacemos con una actitud militante, nadie cobra un peso, no hay carteles. Estamos todos poniendo el hombro porque queremos recuperar a esos nietos que han sido apropiados por la dictadura genocida cívico militar eclesiástica que azotó al país y destruyó a tantas familias.”

La escena del cierre es cálida y amigable, el público se mezcla con actores y actrices que van saliendo de la función, conmovidos ellos también por el testimonio de la nieta que completa el sentido del ciclo al explicar la importancia del arte y de la presencia de todos en la sala.

“Quisimos ponerle poesía al texto, sacarle el humor y llevarlo a una cosa más romántica y de amor. Del recuerdo de eso que te duele en la piel, que no lo podés decir. No es una herida que se ve, que está dentro, que es más profunda”, describió la actriz Maiamar Abrodos sobre el monólogo “Tenía un gusto distinto”, de Alejandra Toronchick y dirigido por Pablo D’ Elía, en el que dialoga con la ausencia. “Había que poner el cuerpo y el alma porque lo que se estaba diciendo es el ser quien soy”, concluyó.

La velada culmina con Morgado junto a su hija Julia que cantó “Soy todo lo que recuerdo”, de Gabo Ferro y estremeció el rincón de público que quedaba por conmover.

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