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Noticias · 27 de diciembre de 2001

Se cierra el 2001 con un nuevo encuentro

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Cerrar un año de intenso trabajo con una muy buena noticia es altamente gratificante. Este es el "caso" del encuentro número 72 y la historia es la siguiente:

 

En 1980 recibimos la denuncia de la desaparición de Mirta Mabel Barragán y su compañero Leonardo Sampallo el día 6 de diciembre de 1977 de su domicilio en Capital Federal. Mirta tenía un hijito de 3 años de edad fruto de un matrimonio anterior y estaba a la fecha embarazada de seis meses.

La denuncia la realiza en Abuelas de Plaza de Mayo la abuela Azucena Flora Martín de Barragán, quién relata los hechos aclarando que el niño de tres años fue entregado por la policía al abuelo paterno el día 30 de diciembre del mismo año. El abuelo no supo explicar quién ordenó la entrega ni dónde estuvo el niñito durante esos días, aunque por sus recuerdos había estado en una guarnición policial.

La pareja tenía una actividad gremial, Leonardo en Astilleros de La Plata y Mirta en la fábrica SIAP también de La Plata.

En 1989 se recibieron en nuestra institución denuncias anónimas sobre una criatura apropiada por un matrimonio que la había inscripto como hija propia, lo que motivó una extensa investigación para recopilar las circunstancias y el posible origen de la niña.

Tomó entonces también intervención el Poder Judicial de la Nación desde la Procuración General por medio de un representante del Ministerio Público a fin de ordenar la realización de los análisis inmunogenéticos a la menor. La causa judicial quedó radicada en el Juzgado Federal N° 1 a cargo de la Dra. María Romilda Servini de Cubría la que fue informada por los responsables del Banco Nacional de Datos Genéticos de la realización de la prueba hemática por el sistema de HLA, sin resultar informativa de la relación parental posible.

El día 21 de junio del año 2000 se presentó ante la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, que funciona dentro de la Subsecretaría de Derechos Humanos, una joven de nombre María Eugenia quién sabe desde los siete años que no es hija biológica de quiénes le figuraban como padres.

El apropiador de la menor era empleado de Terrabusi, la apropiadora ama de casa, ellos le cuentan historias contradictorias sobre su origen diciéndole que les fue entregada por un militar conforme testimonios obrantes en la ex CONADEP.

La entregaron de dos meses de vida en marzo de 1978 y fue inscripta en mayo del mismo año.

Ante las evidencias y visto que su partida de nacimiento fue firmada por el Dr. Julio César Cáseres Monié, se volvió analizar el día 19 de julio del 2000. El 24 de julio del 2001 se recibió el informe del Banco Nacional de Datos Genéticos que confirmó que María Eugenia es hija de Mirta Barragán con una probabilidad del 99,99%.

María Eugenia fue informada de que será notificado el Juzgado competente a los fines de la prosecución de la acción penal.

Ante estas evidencias y la solicitud de María Eugenia de conocer a su familia, Abuelas de Plaza de Mayo se comunicó inmediatamente con la familia Barragán a fin de darles la buena nueva y propiciar el encuentro de la joven con ellos. Rápidamente y con gran emoción se vieron por primera vez, 23 años después en nuestra sede, compartiendo escenas de profunda emoción, narración de la historia, recuerdos, parecidos y la presencia del hermano, aquél niño de sólo tres añitos que quedó huérfano de su mamá y de una hermanita que esperaba ver nacer.

Su abuela materna y demás familiares denunciaron en la causa abierta hace muchos años a sus apropiadores y al militar que se presume que la entrego.

La jueza actuante Dr. Servini de Cubría toma declaración al apropiador y el mismo se encuentra detenido, siguiendo la investigación en curso, en la búsqueda de la verdad para María Eugenia y sus padres, Mirta y Leonardo.

María Eugenia está reconstruyendo su historia y la historia de vida de sus padres mediante una permanente relación con sus familiares.

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