Prensa

Comunicados · 14 de mayo de 2020

Revocan la domiciliaria al apropiador de una nieta por violar el aislamiento

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Es vergonzoso que las propias víctimas sean quienes terminen realizando estos controles.

Desde Abuelas de Plaza de Mayo manifestamos nuestra indignación por la burla del ex militar Segundo Carabajal, condenado a 10 años de prisión en la causa por la apropiación de la nieta Claudia Domínguez Castro, quien había obtenido el beneficio de la prisión domiciliaria en el marco de la pandemia –bajo el pretexto de ser un paciente de riesgo–, pero organizó una fiesta de disfraces en su propia casa.

El hecho ocurrió el 13 de abril último y un video del festejo circuló a través WhatsApp hasta llegar a manos de su víctima, quien realizó la denuncia. Claudia Domínguez Castro declaró ante el Tribunal Oral Federal de Mendoza I y los jueces decidieron revocarle el beneficio al represor. "En el video se observa a Carabajal con un sombrero rojo y un antifaz. Todos los que participan del video están disfrazados y bailando y se observan luces como si se tratara de una celebración”, detalla la resolución. En el escrito se recuerdan los argumentos esgrimidos por la defensa para lograr la domiciliaria: “Se trata de una persona de 73 años, con EPOC, Cardiomiopatía Isquémica, HPB, Hipertensión e Hipotiroidismo, incluida en el grupo de riesgo según las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación”.

Carabajal y su familia, lejos de temer por su salud, utilizaron la pandemia para conseguir un beneficio que debería ser una excepción y no un privilegio para los criminales de lesa humanidad. “Lo expuesto pone en evidencia que la finalidad que orientó la morigeración de la detención del condenado ha sido desvirtuada, toda vez que el desprecio a la normativa de excepción vigente se contrapone diametralmente a los motivos que justificaron su aplicación al caso concreto”, concluyó el Tribunal.

Cada nuevo caso de incumplimiento de las domiciliarias, nos hace confirmar que el único lugar para los genocidas es la cárcel común. Por eso, exhortamos a la Justicia a ser más rigurosa en el otorgamiento de estos beneficios y a agudizar las inspecciones de las domiciliarias que con regularidad se ven burladas. Es vergonzoso que las propias víctimas sean quienes terminen realizando estos controles.

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