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Noticias · 11 de diciembre de 2020

Perpetua para el ex secretario del Ejército Eduardo Alfonso

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

El genocida fue sentenciado por el asesinato de Antonio Domingo García, los secuestros de su hija Juliana y su esposa Beatriz Recchia, y la imposición de torturas contra ésta última.

El TOF 1 de San Martín dictó sentencia por la responsabilidad de Eduardo Alfonso en el homicidio agravado de Antonio García y los tormentos contra Beatriz Recchia, embarazada al momento de su secuestro. Semanas antes, la Corte Suprema de Justicia de la Nación había desestimado una queja de la defensa de Alfonso frente al fallo de Casación que ordenaba absolverlo.

La sentencia de primera instancia fue revisada por el Tribunal con una nueva conformación –Silvina Mayorga, Daniel Gutiérrez y Matías Mancini–, tal como resolvió Casación al aceptar los recursos de la querella de Abuelas y la fiscalía. Así, en esta nueva etapa, Alfonso recibió la pena que merecía en función de los crímenes que cometió. El fallo sobre el reenvío de Casación fue dado a conocer en una audiencia virtual. Al finalizar, fiscalía y querella pidieron que se revoque el beneficio del arresto domiciliario y los magistrados aún deben resolver al respecto.

Juliana García Recchia, querellante junto con nuestra Asociación, tuvo la posibilidad de presentarse ante los jueces en nombre de su familia: “Lo que está en juego no es un hecho puntual, no es ese instante del operativo, cuando irrumpieron en nuestra casa mientras dormíamos el 12 de enero de 1977, no es el momento en que asesinan a mi papá y yo con 3 años paso por al lado del cuerpo –subrayó–, sino cómo eso influyó y cambió nuestra vida familiar. El proyecto de mis padres era otro”.

“Hasta hoy me persiguen imágenes de ese operativo”, confesó Juliana, “tengo recuerdos, me vienen en los sueños, cosas que tengo encarnizadas, eso no se olvida. Y más allá de esos momentos, es cada etapa de la vida en la que me faltaron. Tuve cargar con cosas que no le corresponden a una niña ni a nadie. Tener que buscar una hermana es algo que no podemos naturalizar, es un horror. Por suerte hace 12 años la pude encontrar. A ella también ese hecho la marcó, obviamente, porque fue apropiada por un suboficial de Inteligencia de Campo de Mayo, fue criada en la mentira”.

“Son 44 años buscando justicia para mí y para mi familia. Una justicia que llega 44 años tarde, de justicia tiene muy poco. Sin embargo, estas cosas vienen a reparar, a intentar sanar algunas heridas. Y, sobre todo, que mis hijas puedan sentir que los responsables de que ellas hoy no conozcan a sus abuelos, están en el lugar en el que tienen que estar”, concluyó.

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