Prensa

Noticias · 25 de mayo de 2021

"No hay un manual que enseñe cómo buscar a un nieto"

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Delia Giovanola, una de las fundadoras de Abuelas, declaró en el juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en Pozo de Banfield, Quilmes y Brigada de Lanús.

El hijo de Delia, Jorge Ogando, y su nuera, Stella Maris Montesano, fueron secuestrados el 16 de octubre de 1976 en La Plata. Ambos militaban en el PRT-ERP. “Mi hijo tenía 29 años, empleado del Banco Provincia, y Stella Maris, 27 años, abogada, y su nena de 3 años que quedó solita en la cuna –contó Delia–. Yo era una maestra, una persona común, pero mi vida cambió. El 17 de octubre, la hermana melliza de Stella, Liliana, me llamó para darme la noticia de que se habían llevado a los chicos, yo no sabía de qué me hablaba, vivía en San Martín ajena a lo que pasaba en La Plata, donde era común que desaparecieran personas. Al otro día viajé para averiguar qué había pasado, pero no me llevé ningún dato. Y nunca pensé que esto iba a ser para siempre”.

Con la familia materna, acordaron que Delia se ocuparía de Virginia. La niña, cada vez que surgía el tema de sus papás, decía que se habían ido a declarar a tribunales. “Ella mamó eso de su madre –evocó Delia–, que se había recibido de abogada a los 24 años y sus primeros casos fueron defender a ladrilleros y amas de casa. En diciembre de 1976, en un Rastrojero, con mi marido y Virginia en mi falda, viajábamos a Mar de Ajó, adonde teníamos un departamento. Íbamos cantando ‘El elefante Trompita’ y cuando llegamos a la palabra ‘mamita’ se largó a llorar desconsoladamente. No volvió llorar así. Bajó una cortina”. Su esposo Pablo Califano, con el que se casó luego de enviudar, se convirtió en un abuelo y en un padre para la niña. Y Delia, a sus 50 años, se jubiló para abocarse a ella y a la búsqueda.

“Antes, en noviembre, me fue a ver a la escuela Adela Atencio, que vivía en Ballester y le habían llevado a su único hijo, para que la acompañara a la Plaza de Mayo. Yo no tenía idea de que había otras mujeres en mi situación. Le dije que no podía, demoré hasta el primer jueves de diciembre y ahí fuimos juntas. Llegamos, vimos a dos o tres personas conversando y nos acercamos. Una era Azucena Villaflor que tenía una carpeta tamaño oficio. Fue el primero de todos los jueves que siguieron. Cada vez éramos más. Los guardias de Casa Rosada nos obligaron a circular. Instintivamente nos tomamos del brazo y en silencio empezamos a caminar en contra de las agujas del reloj. No había un libro que explicara cómo se buscaba un hijo”.

“Un día caímos en la cuenta que nuestros nietos estaban creciendo y en una ronda alguien sale y pregunta si había alguna madre o suegra de embarazada. Ahí nací como Abuela de Plaza de Mayo. Ahora teníamos que buscar un nieto y tampoco había un manual para eso. Visitamos casas cunas, maternidades, guarderías, presentamos habeas corpus en juzgados de menores. Cuando llegamos a ser doce fundamos Abuelas. Una de las primeras cosas que hicimos fue avisar al mundo lo que pasaba en la Argentina. La radio y la televisión hablaban de ‘las locas de Plaza de Mayo’ y la gente nos evitaba. Por exiliados en Francia nos enteramos del espía, Alfredo Astiz, que se sumó al grupo de Madres diciendo que tenía un hermano desaparecido”, recordó Delia, que también destacó el rol del Buenos Aires Herald, único medio que se animaba a contar la verdad.

Delia, quien además es bibliotecaria, se encargó de ordenar los cientos de cartas que las Abuelas empezaron a recibir en solidaridad desde el exterior. En 1979, junto con miles de familiares, denunció ante la CIDH las desapariciones de Jorge y Stella. “La cola era eterna. En eso, me llaman, ‘Delia vení’, era una directora de escuela de La Plata que me contó del nacimiento de Martín, el 5 de diciembre de 1976, que se había enterado por una alumna, Alicia Carminatti, secuestrada en la Noche de los Lápices” (ver pág. 4). Más tarde, la propia Alicia le contaría el horror en Pozo de Banfield donde compartió celda con Stella, y que cuando ella fue liberada, los chicos seguían vivos. “La llevaron a parir a la cocina, la atan de manos, le tapan los ojos y tiene a su bebé. Lo tuvo 4 o 5 días hasta que cortó el cordón y la volvieron a la celda, ella clamando por su hijo, y un guardia diciéndole que lo llevarían con su familia. Stella se quedó con el cordón y lo pasó de celda en celda hasta que le llegó a Jorge”, rememoró. Desde este encuentro, Delia empezó a buscar a un niño rubio y de ojos celestes, tal como le dijo Alicia.

“Cada vez que veía un chiquito así lo seguía con la vista pensando ‘¿será mi nieto?’. Era más dura la búsqueda”, afirmó Delia. Mucho después, cuando Virginia tuvo 18 años, comenzó a buscar con ella. Su primera aparición pública fue en el ciclo de TV ‘Gente que busca gente’. “Cuando empezó a trabajar en el Banco Provincia, para ocupar el puesto de su padre desaparecido, Jorge figuraba como ‘cesante por abandono de cargo’. Fue recibida con los brazos abiertos, muy querida, y el Banco cambió el legajo de cesante a desaparición forzada. La institución asumió como propia la búsqueda de Martín. Toda la provincia estaba empapelada con su caso”, dijo Delia y mostró los afiches que conserva en su casa. Y recordó el día de la restitución de su nieto en la sede de Abuelas.

“Estaba lleno de gente, nadie me decía nada, ‘¿qué pasa’, pregunto, ‘¡Encontramos a Martín!’, era un griterío, me derrumbé en una silla, llanto, lágrimas, alegría, y me avisan que estaba al teléfono y quería hablar conmigo. ‘¡Martín, te encontré!’, le dije, y del otro lado, tras un silencio, comenzó a hacerme preguntas. Fue un aluvión, quiso saber 39 años de su vida en un momento”, recordó Delia, a quien esperaban para anunciar la buena nueva ante los medios de prensa. “Te tengo que dejar”, le dijo y él respondió: “Después te llamo”. “¿Me vas a llamar de nuevo?”, preguntó ella. “Y sí, si sos mi abuela”, contestó Martín. Hoy hablan a diario y cada vez que él viene al país, porque vive afuera, pasan todo el tiempo juntos. “La búsqueda de mi nieto costó la vida de mi nieta”, dijo Delia y concluyó: “Seguimos pidiendo Memoria, Verdad y Justicia y juicio y castigo a los culpables”.

Seguir Leyendo