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Noticias · 02 de agosto de 2022

“Los derechos y la identidad son dos temas muy presentes”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Lucía Wainer / ANCCOM

En su regreso a la modalidad presencial, el ciclo “Los derechos en las aulas” estuvodedicado a la edición de libros infantojuveniles sobre la historia reciente.

¿Cuál es la mejor forma de trabajar el tema de la vulneración de los derechos humanos con las

infancias? ¿Cómo trabajar el derecho a la identidad desde la literatura? ¿Cuál es la información

apropiada para cada nivel educativo? Estas y otras preguntas funcionaron como ejes del

conversatorio que organizó Abuelas, en conjunto con la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil

de la Argentina (ALIJA), en el marco del ciclo “Los derechos en las aulas”, bajo el título “Editar para

la memoria. Producción de libros infantojuveniles sobre la historia reciente”.

Como invitadas estuvieron Laura Leibiker y Cecilia Rassi. Leibiker es locutora, periodista y editora.

Desde hace una década, es directora editorial del área de literatura infantil y juvenil de Editorial

Norma. Rassi es egresada en Letras de la Universidad de Buenos Aires, dicta clases en Nivel

Superior en los profesorados para Nivel Inicial y Primario del Instituto de Formación Docente

“Santo Domingo” de Ramos Mejía y es directora del Nivel Secundario del mismo instituto. En el

ámbito editorial, trabajó como Asesora Pedagógica de Literatura Infantil y Juvenil en Editorial

Kapelusz-Norma. La moderación estuvo a cargo del escritor Mario Méndez –quien además preside

ALIJA– y la escritora Paula Bombara.

En la Casa por la Identidad, en el Espacio Memoria y Derechos Humanos, se volvió a realizar

presencialmente el ciclo que desde hace cuatro años Abuelas destina a docentes y público

educativo.

Si bien las editoriales constituyen espacios de la periferia de la escuela, también la nutren e

influyen en los estudiantes. Para Laura Leibiker el editor es un constructor de sentido: construye

un catálogo de libros y este refleja una visión determinada del mundo. “Al leer un libro que me

llega lo que busco es que me interpele como lectora, me tiene que pasar algo, me tiene que

transmitir algún tipo de emoción. Uno tiene una posición política y frente al mundo. En el trabajo

esa posición también está ahí, te acompaña. El catálogo refleja lo que yo creo que el mundo

debería ser, lo que creo que es necesario que se diga en este momento. También surge de una

necesidad de los lectores, de poner a disposición ciertas temáticas, narrativas. La cuestión de los

derechos y la identidad son dos temas muy presentes”, explicó.

Ante la preocupación o el miedo de que las familias se opongan a ciertos ejemplares Laura Leibiker

consideró que se deben encontrar mecanismos para que eso no sea un impedimento. “Cuando

algo está amparado por ley la discusión se corre un montón. Hay leyes que permiten que se

aborden ciertos temas. Las escuelas no deciden las leyes. Podemos hablar de eso porque está

legitimado por la ley, los textos que tienen que ver con la reivindicación de derechos van a

provocar una discusión, porque qué texto interesante no provoca una. Todo lo que tenga que ver

con la libertad, la libre elección, el conocimiento de la propia identidad, esos son los libros que a

mí me interesa que lleguen a las escuelas”.

Cecilia Rassi, quien cuenta con una vasta experiencia docente en todos los niveles educativos,

considera que la escuela debería funcionar como un espacio de libertad. Es por eso que el rol del

docente es tan importante y conlleva una gran responsabilidad. “La escuela debería funcionar

ofreciendo caminos, sentidos diversos. Un buen docente debería ser quien habilite esos distintos

sentidos, quien introduzca al niño cuando se está formando como lector. Tiene que ser una mano

que lo lleve a una zona de libertad”, expresó. Para Rassi la literatura es muchas veces una aliada

para meterse con los temas más complicados como es en este caso el tratamiento de lo ocurrido

en la dictadura cívico militar.

“Tanto con los chicos como con los grandes se puede hablar de cualquier cuestión, el problema es

cómo lo vas a encarar. Hay información que no hace falta darle a un nene muy chiquito. Hay que

hablar sobre dictadura, pero quizás hay textos que permiten abordar la cuestión sin el nivel de

detalle que impide que un nene duerma, sí con un nivel que haga que ese mismo nene vuelva a la

casa y pregunte qué fue lo que pasó, cuándo pasó, dónde estaba la familia”, agregó Laura Leibiker.

La directora editorial concluyó que siempre se preocupó por encontrar una forma de acompañar a

las Abuelas. Al pensar en el momento en que firmaron el contrato por Ovillos de trazos, un libro

infantil integrado por doce microrrelatos donde se entrecruzan historias en torno a la memoria y a

la identidad, recordó: “Lloramos desde que llegamos hasta que salimos. Siempre me interesó

mucho poner en nuestros libros cuestiones que tienen que ver con la memoria histórica, porque

nos parece importante que en la escuela haya material para trabajar con la literatura sobre

nuestra historia reciente”.

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