Prensa

Noticias · 15 de septiembre de 2020

“Llevo un agujero en el alma y en el corazón”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Nicolás Placci, cuyos padres fueron desaparecidos por la dictadura y quien sigue buscando a su hermano o hermana nacido en cautiverio, declaró en el juicio de Campo de Mayo.

En el juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo declaró Nicolás Placci, hijo de Eduardo Daniel Placci y Alba Noemí Garófalo, desaparecidos en diciembre de 1976, ella embarazada de tres meses.

Nicolás relató el secuestro de sus padres, la crianza con sus abuelos y la intensa búsqueda de su familia, motorizada por su abuelo Manuel. Contó además sobre el robo de su propia casa en San Martín, zona norte del Gran Buenos Aires, usurpada hoy por un policía en funciones durante la dictadura, y afirmó que la recuperación de ese inmueble –cuya escritura está a nombre de sus padres– es también su derecho.

Para Nicolás, fue difícil asumir su historia. Todavía recuerda que, en la escuela, en los años 90 –cuando no se hablaba del terrorismo de Estado–, llegó a sentir vergüenza por ella y señaló que la invitación a dar una charla a un grupo juvenil lo empujó conocer su propio pasado familiar. Los chicos le preguntaban por sus padres y él solo podía responder que no sabía nada de ellos. Cuando volvió a su casa, entendió que debía investigar.

Otro hecho que lo marcó fue el discurso del ex presidente Néstor Kirchner en el traspaso de la ESMA. "Sentí que alguien por primera vez me pedía perdón y que yo no tenía culpa de lo que había pasado. Fue el empujoncito que necesitaba para dejar de pasar por al lado mi historia, pararme, mirar y plantarle batalla", subrayó.

"Ahí llamé a mis tíos de Venado Tuerto y también los de acá, también me acerqué a Abuelas y empecé a preguntar, a conocer. Tomé la posta de mi abuelo Manuel y tiré del carro como antes lo hizo él y empecé a saber más –destacó–. Llevo un agujero en el alma y en corazón, pero también la sangre de mis padres, de mis abuelos y también la sangre que ojalá traiga algún día el hermano que buscamos. Hoy estoy acá en la cocina de mi casa, soy yo y soy ellos".

Nicolás reivindicó a su tío Leandro Placci, también desaparecido: "Los dos hacían trabajo social en Villa Mirta y allí mi papá conoció a mi mamá. Su noviazgo fue cada vez más atravesado por la militancia y luego se incorporaron a Montoneros, porque allí veían el espacio de transformación social. Tuvieron un casamiento mixto, porque mi familia paterna era metodista y la paterna católica, los casó el Pastor Aldo Echegoyen y un cura de Venado Tuerto que no recuerdo el nombre, y luego se fueron a vivir a San Nicolás de los Arroyos, donde yo nací", dijo.

Allí, Eduardo trabajaba en una empresa metalúrgica donde reclutaba militantes para la organización y su mamá también hacía tareas manuales. Pero como pudo reconstruir Nicolás, con el avance de la represión se empezaron sentir cada vez más perseguidos. "Tengo cartas de mi mamá a mis abuelos que les dice 'no veo la hora de que termine esta pesadilla´, ´me gustaría poder migrar como las golondrinas´, son cartas muy desgarradoras", refirió.

Después de la declaración de Nicolás, prestaron testimonio Nora Cristina y Uberto Fernando Garófalo –hermanos de Alba–; Juan Carlos Mercurio, esposo de Nora Garófalo; y Stella Maris Ego, vecina de Alba y Eduardo, quien cuidó a Nicolás los dos o tres días posteriores al secuestro de sus padres, ocurrido el 8 de diciembre de 1976.

En esta megacausa se juzgan los crímenes cometidos contra más de 323 víctimas alojadas entre los años 1976 y 1978 en el centro clandestino de Campo de Mayo y secuestradas en la Zona de Defensa IV. Hay 22 imputados, de los cuales doce no tienen condena previa y nueve ya han sido sentenciados por otros delitos.

Abuelas querella contra 8 miembros del Ejército, la Policía Federal y la Gendarmería Nacional, por los crímenes cometidos en perjuicio de 46 víctimas, entre ellas 14 embarazadas, 9 padres de niñas y niños apropiados, y otros 23 casos vinculados. De los niños nacidos durante el cautiverio de sus madres o secuestrados junto a sus padres y madres –objeto de esta megacausa– ya se han restituido cinco casos, pero aún buscamos a diez de ellos, hoy adultos.

Este juicio agrupa 175 casos, como los de Mercedes Benz, el Colegio Militar, Área 400 y los Ferroviarios, entre otros. También se encuentran los casos del hijo y la nuera de la Abuela fundadora Raquel Radío de Marizcurrena, Andrés Marizcurrena, y su compañera Liliana Beatriz Caimi, embarazada de cinco meses; y el caso de la embarazada Myriam Coutada.

Las audiencias virtuales, a cargo del TOF 1 de San Martín, se realizan los miércoles desde las 10. Los medios que quieran acreditarse deben enviar un mail a la secretaría del Tribunal: deborah.damonte@pjn.gov.ar. Agradecemos el acompañamiento de la prensa y de la sociedad en este proceso que busca justicia por nuestros/as hijos/as y nietos/as.

Seguir Leyendo