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Noticias · 25 de marzo de 2021

“La palabra venganza no existe en nuestro corazón”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

En una emotiva ceremonia, el presidente Alberto Fernández rindió homenaje a Abuelas y Madres por sus 45 años de lucha en defensa de los derechos humanos.

“Llevamos la democracia más larga de nuestra historia de vida política y tenemos que cuidarla y eso es compartir los momentos buenos y no tan buenos, pero resolverlos con el criterio de la unidad”, dijo Estela de Carlotto durante la ceremonia en que se la distinguió, junto a las 71 Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que viven en el país, con el premio Juana Azurduy a los derechos humanos.

“Yo llevo flores al cementerio, pero la llaga está adentro. Si la llaga la transformamos en lucha, en unidad, en defensa de nuestra soberanía desde el cielo, de donde estén los 30 mil van a estar disfrutando con nosotros estos tiempos”, reflexionó la titular de Abuelas.

"Nos han querido hacer perder la memoria, pero la historia no está escrita todavía y tenemos que conseguir la verdad absoluta para juzgar con la ley. La palabra venganza no existe en nuestro corazón. Tenemos amor", concluyó.

Previamente, Lita Boitano, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, agradeció “a la vida estar viva poder estar acá” y llamó a “no dejar nunca de luchar para que esto no se repita". En tanto que Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, le dedicó el premio a su hijo Alejandro y a los 30.000 desaparecidos.

El presidente Alberto Fernández, junto al secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, encabezó el acto en el Museo del Bicentenario. “Estamos felices de poder hacer este homenaje. Las Madres y Abuelas tuvieron un rol fundamental en el peor momento del terrorismo de Estado, fueron un pilar y gracias a eso, la Argentina hoy tiene políticas de Memoria, Verdad y Justicia”, señaló Horacio Pietragalla Corti, quien además restituyó su identidad gracias a la búsqueda de Abuelas.

“Nosotros soñamos que nuestros nietos y nuestras nietas hablen de las Madres y de las Abuelas como se habla de San Martín, de Belgrano, de Juana Azurduy, porque creo que tienen ese lugar. La historia las va a poner en ese lugar”, afirmó.

Por su parte, el presidente Fernández se refirió al significado del premio “Juana Azurduy”, cuya creación lleva su firma junto a la de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner: "Es el reconocimiento de una sociedad que tiene memoria que recuerda y que sabe que en el medio de la tragedia argentina hubo un grupo de mujeres con el coraje que la sociedad no tuvo. Gracias Abuelas, gracias Madres, las quiero mucho".

En la víspera del 24 de marzo, el mandatario calificó a Madres y Abuelas como "inmensas", y destacó como tarea fundamental "hacer docencia" sobre la historia del golpe militar que interrumpió la vida democrática argentina el 24 de marzo de 1976. "Gracias a Dios que existieron. Nos pusieron la vara muy alta –añadió Fernández–. Ustedes son un modelo de conducta, de lucha y de compromiso y su tarea es reconocida en el mundo entero".

El evento fue seguido por más de 40 Madres y Abuelas que estuvieron conectadas a través de la plataforma Zoom desde diferentes puntos de la Argentina, y que también se hicieron acreedoras del reconocimiento oficial por parte del Estado nacional.

En los considerandos del decreto 188/2021, que dispuso el reconocimiento a Abuelas y Madres, se indica que la figura de Juana Azurduy fue “esencial para el proceso emancipatorio en la región al haber participado en la lucha por la Independencia”, y se destaca que su reivindicación es una “revaloración del papel de la mujer en momentos fundantes de nuestra historia”.

“Se puede establecer una analogía entre el peso simbólico de la figura de la Generala ’post mórtem’ y la de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo al representar, en ambos casos, la lucha contra la injusticia y por la libertad”, agrega el decreto.

El texto resalta que las Madres y Abuelas “iniciaron en plena dictadura cívico militar un movimiento por la defensa de la Verdad y la Justicia y, a lo largo de más 40 años, se han transformado en un ejemplo global del modelo ético de lucha por la dignidad de los pueblos del mundo”.

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