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Noticias · 25 de noviembre de 2020

“Fuimos al infierno”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Como parte de las audiencias testimoniales del juicio por los crímenes en Brigada de Lanús, Pozo de Banfield y Pozo de Quilmes, el TOF 1 de La Plata exhibió las declaraciones de cuatro sobrevivientes –ya fallecidos– de esos centros clandestinos.

Las declaraciones grabadas de Adriana Calvo y María Cristina Gioglio abrieron la etapa de testimonios del juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en las Brigadas de Banfield, Quilmes y Lanús durante la dictadura. Fueron reproducidos los relatos que ofrecieron, años atrás, en otros debates orales. Ambas, impulsoras de la búsqueda de memoria, verdad y justicia, fallecieron aguardando este que comenzó a fines de octubre último.

Adriana Calvo fue secuestrada en febrero de 1977 en Tolosa, embarazada de seis meses. La mantuvieron en la Brigada de Investigaciones de La Plata, en Pozo de Arana, en la Comisaría 5ta. –donde presenció el nacimiento de Leonardo Fossati, uno de los nietos restituidos–, y en el Pozo de Banfield. En su testimonio, brindado en la causa Circuito Camps (ver pág. 4), detalló lo que vivió como detenida desaparecida y también el trabajo junto con otros militantes para reconstruir esa red de 29 centros clandestinos, su funcionamiento, las personas que por allí pasaron, las que sobrevivieron, los bebés que nacieron en cautiverio, los que jamás aparecieron.

A fines de abril de 1977, fue liberada junto con su hija Teresa (hoy querellante en la causa), a la que dio a luz atada de pies y manos, a bordo del patrullero que la llevaba de la Comisaría 5ta. al Pozo de Banfield, en la banquina del Camino General Belgrano. Calvo contó cómo el médico policial y genocida Antonio Bergés, a quien ya había visto en la Comisaría 5ta., cortó el cordón umbilical y se llevó a la beba, y cómo la obligaron a recoger la placenta del piso y a limpiar. Luego le devolvieron a la beba, con quien estuvo cautiva 13 días “absolutamente desnuda, sin pañales, sin abrigo, sin nada”.

Calvo rememoró a cada persona con la que compartió cautiverio y agradeció “la inmensa, indescriptible y enorme solidaridad” de las mujeres con las que compartió su calvario en Banfield. Y culminó su testimonio: "Ellos (por los genocidas) no se imaginaban que no sólo íbamos a contar todo sino además a exigir justicia".

El relato de Cristina Gioglio, secuestrada en diciembre de 1977, también fue impactante. Ella falleció en enero de este año y tampoco llegó a este juicio. Primero fue llevada a la Brigada de Quilmes, de allí trasladada al Pozo de Arana, donde estuvo cuatro meses, y pasó los años siguientes en la cárcel de Devoto.

Cuando llegó a Quilmes, la dejaron “sentada en el piso esperando para el interrogatorio”. “Éramos catorce –dijo–, los voy a nombrar”, y así lo hizo. Además, mencionó a los represores del centro clandestino, con nombres, apellidos y alias. “Algunos están acá, otros están muertos. Y otros no están ni muertos ni imputados y eso es lo que todavía no entiendo”.

Tan conmovedor como los anteriores, el extenso testimonio de Nilda Eloy –fallecida en 2017– fue preciso y minucioso. Secuestrada el 1° de octubre de 1976 por la patota de Etchecolatz (imputado en este juicio), ella narró los tormentos que padeció: "Fuimos al infierno. Era la Brigada de Lanús con asiento en Avellaneda. Nos pusieron a siete compañeros en un calabozo de 1,50 por 2,30 metros. Nos turnábamos para sentarnos. Nos pasaban una manguera y había que abrir la boca para tomar agua".

Violada, torturada, llegó a pesar 29 kilos. Picanas en la vagina, los gritos de los torturados, los "traslados", el hambre, la sed que los volvía locos, la pérdida de noción de tiempo y espacio, volver a escuchar y ver la declaración de Eloy en la causa Circuito Camps –la primera que hizo ante un juez– fue estremecedor. Su esfuerzo, ojos cerrados, para evocar el nombre de cada desaparecido con el que compartió cautiverio, también. En septiembre de 1977, fue “blanqueada” en Devoto y años después liberada.

Asimismo, el TOF N° 1 de La Plata, a cargo de la causa, exhibió el testimonio de Alcides Chiesa, quien falleció en 2017. Secuestrado en octubre de 1977, detenido desaparecido en el Pozo de Quilmes, pasó a disposición del Poder Ejecutivo hasta enero de 1982, cuando se exilió en Alemania. "Todo el tiempo me sacaban, me interrogaban, no entendía a dónde querían llegar", contó Chiesa, quien por entonces era estudiante de cine, y recordó la tortura y su cautiverio.

En la audiencia siguiente, declararon Mercedes Salado Puerto y Patricia Bernardi, peritas del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Entre otros casos, dieron información sobre María Adelia Garín, cuyos restos fueron exhumados e identificados en una fosa común del Cementerio de Avellaneda, donde había sido enterrada como NN. Las pericias del EAAF arrojaron una alta probabilidad de que la joven, embarazada al momento del secuestro, haya dado a luz en cautiverio.

El juicio por los crímenes en los centros clandestinos Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y Brigada de Lanús incluye a 442 víctimas, entre ellas 18 embarazadas y muchos de sus compañeros, y siete niños/as nacidos/as en cautiverio. Son 18 represores imputados, entre ellos Miguel Etchecolatz; el ex médico policial Jorge Berges y Juan Miguel Wolk, responsable del Pozo de Banfield. Abuelas es querellante junto con los nietos restituidos Carlos D’Elía, Victoria Moyano Artigas, María José Lavalle Lemos y su hermana María Lavalle; con el sobreviviente de La Noche de los Lápices Pablo Díaz, y con Graciela Borelli Cattaneo, hermana de un uruguayo víctima del Plan Cóndor. Las audiencias se pueden seguir en vivo por el canal de YouTube de La Retaguardia TV.

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