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Noticias · 27 de febrero de 2020

“Este juicio reivindica la lucha de tantos compañeros que dieron su vida”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Diario del Juicio

En la reanudación del juicio por los delitos cometidos por la dictadura en el marco de la Contraofensiva montonera, los jueces escucharon el testimonio de Adela Segarra.

En la segunda jornada del año, declaró como testigo Adela Segarra, militante de Montoneros, ex diputada nacional y tía de dos de la/os nietas/os que busca Abuelas, quien narró su historia antes del exilio, junto a quien fuera su pareja, Joaquín Areta, desaparecido en 1978.

Entre el público estuvo María Fernanda Raverta, que es la hija de María Inés Raverta, una de las secuestradas y desaparecidas en Perú, actualmente Ministra de Desarrollo de la Comunidad en la Provincia de Buenos Aires, junto a Laura Segarra, hija de Adela y media hermana de Raverta.

“Empecé mi militancia en la década del 70, en un contexto de mucho compromiso militante —contó Segarra mientras nombraba a Perón, a Evita, a la Revolución Cubana y a las luchas en el continente—. En ese contexto, con 14 años yo empiezo a militar en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), que era una agrupación de base de Montoneros. En el año 74 yo tenía 15 años y empiezo una relación de pareja con Joaquín Areta, que fue un compañero de vida”.

Antes de salir del país rumbo a España, Segarra y Areta convivieron con Federico Frías en Loma Hermosa, partido de Tres de Febrero. "Le decíamos El Dandy. Nuestra responsable era María Antonia Berger", relató. Entre otras cosas al exilio, Segarra recordó la militancia durante el Mundial de fútbol, con la consigna “Argentina campeón, Videla al paredón”.

En medio de ese debate y con el mundial finalizado, todavía en plena euforia popular, Joaquín Areta es secuestrado. Fue el 29 de junio de 1978. “Desaparece Joaquín, en una cita junto con Julio Álvarez, que era un compañero mío del secundario, y junto con Jorge Segarra, que es un primo hermano mío. Esa misma semana las desaparecen a Alicia y Laura Segarra, que son dos primas hermanas. Laura estaba embarazada de 9 meses, ya estaba en fecha de parto, y Alicia de 3 meses. Desaparecen también en esa misma caída en la zona Oeste. Desaparecen las dos primas con sus respectivas parejas: Pablo Torres y el compañero de Alicia, que es (Carlos María) Mendoza”.

Ya en España, luego de pasar por Brasil y Francia, Adela y su hermana Carmen se instalaron en una casa de Torrelodones, a unos 30 kilómetros de Madrid. De esa casa recuerda especialmente a Magdalena Gagey y sus niños Fernando y Diego, y a Mariana Toti Guangiroli, con su pequeña hija Victoria. Guangiroli fue desaparecida durante la Contraofensiva. Victoria contó en este juicio cómo Segarra la recibió como una hija propia en Mar del Plata, muchos años después.

Sin saber qué podría implicar más que su cariño por Joaquín Areta, Adela conservó, durante mucho tiempo y un montón de viajes, la libreta roja en la que Areta escribía sus poesías. Se sabe ya que en 2005, en ocasión de la Feria del Libro, Néstor Kirchner eligió junto a su hijo Máximo, una poesía de Joaquín, que ya había sido publicada en la compilación de escritos de desaparecidos/as Palabra Viva.

“Yo después de España me voy a México y estoy viviendo ahí entre el 15 o 22 de marzo del 80”, precisó Adela antes de contar su última cita con Federico Frías. “Él me hace llegar a una cita, intento recordar cómo me llegó esa cita de él y la verdad que no lo recuerdo. Yo sí me encuentro con él, que estaba en México. Voy con mi hijo y estuvimos todo el día juntos. Él volvía a la Argentina, estaba preocupado, estaba cansado de tanto entrar y salir del país, seguía sin poder encontrarse con su hijo y eso le generaba mucha angustia, y él tenía la ilusión de que esa última entrada fuera la última que hacía a la Argentina y que ya se quedaba definitivamente”. No fue la última, pero la siguiente ya sería en condición de secuestrado, ya que lo sacaron de Campo de Mayo para llevarlo a Lima, en la secuencia en la que caerían Raverta y Esther Gianetti de Molfino, que ya se abordó en este juicio.

Segarra agradeció la posibilidad de un juicio. “Uno convivió muchos años con todas estas historias. La de la Contraofensiva fue muy particular, estuvo muy invisibilizada. A muchos de nosotros nos pasó que, con el retorno de la democracia y la teoría de los dos demonios, muchas de estas historias no se pudieron contar. Y me parece que este juicio reivindica la lucha de tantos compañeros que dieron su vida y que fue parte de la construcción de lo que sería la democracia”.

De sus compañeras desaparecidas y sobrevivientes, dijo: “Quiero reivindicar a las compañeras en particular porque creo que si bien Montoneros era una organización que planteaba el centralismo democrático, quiero reivindicar a las mujeres, las que sobrevivimos también, porque teníamos un triple esfuerzo de ser combatientes, de ser militantes y el de criar a nuestros hijos”.

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