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Noticias · 10 de diciembre de 2021

Campo de Mayo: la memoria del genocidio

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Según se publicó hoy a través del Boletín Oficial, el predio será considerado como "Reserva Urbana de la Defensa" y deberán preservarse los sectores relacionados "con delitos de lesa humanidad".

Desde Abuelas celebramos el decreto firmado hoy por el presidente Alberto Fernández que establece la indisponibilidad del predio de Campo de Mayo y destina dos sectores, la Puerta de Ingreso sobre la ruta provincial 202 y el sector de “El Campito”, para lo que será el Espacio de la Memoria “Campo de Mayo”, un reclamo de larga data de sobrevivientes, familiares de víctimas y organismos de derechos humanos.

“El sitio de exterminio más descomunal de la historia argentina”, así definió a Campo de Mayo la fiscal Gabriel Sosti en el juicio por los delitos de Lesa Humanidad que se está desarrollando ante el TOF N° 1 de San Martín. “Un infierno del que sobrevivió menos del 1%, peor que en Auschwitz”, agregó.

Se trata de una de las megacausas donde se juzga a algunos de los genocidas que actuaron en este centro clandestino, el más grande la última dictadura. Bajo el mando del multicondenado Omar Riveros, cientos de represores de la guarnición militar secuestraron, torturaron y asesinaron, aunque sólo un puñado de ellos se ha sentado en el banquillo en un proceso de justicia lento y fragmentado.

Entre 1976 y 1983, pasaron por Campo de Mayo más de cinco mil detenidos. Además, la maternidad clandestina fue central dentro del predio, donde unas 30 mujeres secuestradas dieron a luz a niños que posteriormente fueron apropiados y que hoy, la mayoría, siguen siendo buscados por sus familias biológicas. Y desde la base aérea despegaban los “vuelos de la muerte”.

La reconstrucción de toda la operatoria del terrorismo de Estado en Campo de Mayo ha sido posible gracias al testimonio de les sobrevivientes –el primero Cacho Scarpati en 1979, desde su exilio en Europa– y también al trabajo mancomunado de los organismos de derechos humanos.

A la falta de una política que impedía la investigación sobre el propio territorio de Campo de Mayo, se la combatió con las investigaciones de organismos, familiares, ex detenides y organizaciones políticas y sociales comprometidas en la lucha por esclarecer la verdad sobre el horror.

Las y los secuestrados llegaban encapuchados a Campo de Mayo. Se les asignaba un número y se los sometía a los más diversos tormentos: picana, submarino, ataques con perros de guerra, palizas hasta el desmayo, violaciones. Y finalmente era el momento del “traslado”. Anestesiados, eran embarcados en aviones con destino a alta mar, o eran fusilados en falsos enfrentamientos, o enterrados allí mismo.

Cada partícula de información que hemos ido recolectando a lo largo de estos 45 años nos ha servido para entender y dimensionar la magnitud de la maquinaria de muerte que funcionó en Campo de Mayo. Hemos cartografiado el lugar, impulsamos decenas de inspecciones, incluidos relevamientos aéreos, y logramos establecer la prolija burocracia detrás de las miles de desapariciones perpetradas allí.

Hemos luchado fundamentalmente para conseguir justicia. Muchos asesinos de Campo de Mayo han sido condenados, pero otros siguen impunes, igual que todos sus cómplices: empresarios, capellanes de la Iglesia, funcionarios judiciales. Seguiremos exigiendo que se los juzgue.

Y siempre nos hemos plantado contra los intentos de avasallar el predio. Como Menem, que quiso hacer un negociado inmobiliario con la ESMA, Macri quiso hacer lo propio con Campo de Mayo. La férrea negativa de todo el movimiento de derechos humanos pudo frenarlo.

Por eso hoy, en una fecha tan significativa como es el Día Internacional de los Derechos Humanos, en el que conmemoramos la adopción por parte de la ONU de la Declaración Universal de Derechos Humanos tras el Holocausto y la atroz destrucción causada por la Segunda Guerra Mundial, y en nuestro país celebramos la restauración de la democracia hace 38 años, aplaudimos la decisión oficial de crear –dentro de lo que será la nueva Reserva Urbana de la Defensa “Campo de Mayo”– un sitio de memoria del genocidio argentino. Enhorabuena. Sigamos luchando por más Memoria, más Verdad y más Justicia.

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