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Noticias · 02 de junio de 2019

Buscarita Roa: “Nunca sean indiferentes frente al dolor ajeno”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

La Abuela Buscarita Roa brindó una charla a sala llena en la Universidad Tecnológica Metropolitana de Santiago de Chile, donde se crió, y dejó inaugurada la semana de la Memoria y los Derechos Humanos en la casa de estudios.

Con una exposición a sala llena, la Abuela Buscarita Roa inauguró la semana de la Memoria y los Derechos Humanos en la casa central de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM) de Chile. Unos 300 docentes, alumnos y directivos escucharon la historia de vida y militancia de esta Abuela nacida en Temuco pero que debió instalarse en la Argentina para buscar a su hijo José Poblete, su nuera Gertrudis Hlaczik y su nieta de solo ocho meses, Claudia, desaparecidos por el terrorismo de Estado.

Acompañada por el rector de la UTEM, Luis Pinto Faverio, y diversas autoridades, Buscarita comenzó nombrando a sus compañeras de Abuelas como “personas maravillosas que han tenido la fuerza de seguir tantos años en esta lucha que ha sido muy dolorosa”.

“Hemos viajado por el mundo, por muchos países, contando nuestra historia. Cuando a una madre se le muere un hijo lo puede velar, lo puede llorar, enterrar e ir a ver su sepultura. Pero cuando un hijo desaparece sin saber qué pasó, en qué forma desapareció, qué le hicieron durante el tiempo del cautiverio, no podemos. Más de 40 años y no sabemos qué pasó con nuestros desaparecidos. La vida continúa, tenemos otros hijos, llegamos a tener nietos pero nada supera la pérdida de un hijo”, describió Buscarita ante un auditorio conmovido.

Buscarita contó que llegó a la Argentina hace más de 40 años siguiendo a su hijo José -Pepe-, quien había tenido un accidente ferroviario en Chile por el cual perdió sus dos piernas. Pepe, militante desde joven, tenía la intención de conseguir unas prótesis. Pero la dictadura torció esos planes. Pepe, Trudy y la pequeña Claudia, de ocho meses, fueron secuestrados y la niña fue apropiada por un matrimonio de militares.

Durante su exposición titulada “Memoria Histórica y Derechos Humanos”, Buscarita recordó cómo junto a otras mujeres que estaban en una situación similar decidieron unirse para encarar la búsqueda colectivamente. En las primeras reuniones se enteró de la existencia de miles de detenidos desaparecidos y de la desaparición forzada como plan sistemático. “Hasta entonces, yo era una persona simple que trabajaba y era una dueña de casa”, relató sobre su transformación, su paso de lo individual a lo colectivo. El trabajo de las Abuelas logró, en el año 2000, el reencuentro con Claudia y, hasta hoy son 129 los nietos y nietas que viven con su verdadera identidad.

“Saber quiénes somos y de dónde venimos es lo más importante que nos puede pasar a los seres humanos”, sintetizó Buscarita y también recordó que en la Argentina se hicieron muchas cosas para poder encontrar a los nietos y que Abuelas fue clave “para la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos, donde los familiares de personas asesinadas y desaparecidas han aportado su sangre para que se pueda cotejar el ADN con la de jóvenes que tengan dudas sobre su origen y quieran conocer su identidad”.

Además, evocó la restitución de Anatole y Victoria Julien Grisonas, en 1979, en Chile. Los hermanos fueron encontrados en una plaza de Valparaíso y llevados a un hogar de niños porque se desconocía su origen. A tres años del secuestro, las Abuelas, junto a la organización brasileña Clamor, los localizaron, adoptados de buena fe por una familia local.

Al cierre de su charla, Buscarita destacó que pese a las dificultades, las Abuelas trabajan con alegría, con mucho amor y que ya tienen el reemplazo: los nietos y nietas que van a las reuniones de Comisión para aprender cada detalle de la labor institucional y para seguir adelante cuando ellas no estén. Y dejó consejo para los presentes: “Nunca sean indiferentes frente al dolor ajeno y tengan conciencia crítica de la realidad”.

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