La Brigada de Investigaciones de Quilmes fue creada en agosto de 1963, y desde ese momento funcionó en la esquina de las calles Alison Bell y Garibaldi. De acuerdo a un informe oficial de la Jefatura de la Policía de la provincia de Buenos Aires1, el 1 de enero de 1977 la Brigada “fue suprimida con motivo de la nueva organización aprobada por la Jefatura” y el edificio “permaneció a disposición de la autoridad militar”, en referencia a las disposiciones oficiales según las cuales la dependencia policial pasaba a funcionar bajo la órbita de las autoridades militares “en todo lo inherente a la lucha contra la subversión”, es decir, como centro clandestino de detención.
De todos modos, si bien oficialmente este cambio de función de la Brigada ocurrió en enero de 1977, de los testimonios de sobrevivientes del “Pozo de Quilmes” surge con claridad que esta dependencia policial funcionó como centro clandestino de detención al menos desde agosto de 1975, cerca de siete meses antes del golpe de Estado. Durante esta primera etapa (desde agosto de 1975 hasta mediados de 1976), se alojó allí a algunos detenidos que luego serían puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y trasladados a unidades penales.
Según el ex comisario Lucas Gumersindo Belich2, quien fue jefe de la Brigada al menos entre junio de 1976 y enero de 1977, aproximadamente dos meses después de su ingreso a la dependencia recibió la orden del entonces Director de Investigaciones de la Policía de la provincia de Buenos Aires, Miguel Osvaldo Etchecolatz, de trasladar a todos los detenidos comunes a otras dependencias y transformar a la Brigada en un lugar exclusivo de alojamiento de prisioneros ilegales. Esto coincide temporalmente con las fechas en las que comenzaron a ser llevados allí los primeros detenidos-desaparecidos de la dictadura, a partir de mediados de agosto de 1976. Desde esa fecha el “Pozo de Quilmes” funcionó ininterrumpidamente durante dos años como Centro Clandestino de Detención y Tortura.
El período de desmantelamiento del CCD comenzó aproximadamente a partir de julio de 1978, cuando fueron liberados o “trasladados” los últimos prisioneros (Rodolfo Tiscornia, Rodolfo Francisco Nanni, Roberto Antonio Laporta y Diego Barreda): progresivamente, se fue retirando la maquinaria de tortura y se desmontó la estructura represiva del CCD, que dejó de alojar y torturar prisioneros clandestinos. Sin embargo, la contingencia de un enfrentamiento interno entre los mandos del Primer Cuerpo de Ejército que se sucedieron a fines de 1978, posibilitó que el lugar volviera a alojar prisioneros ilegales bajo la denominación “Omega”, durante los primeros tres meses de 1979: el teniente coronel Guillermo Antonio Minicucci —en aquél momento a cargo del CCD conocido como “El Olimpo”—, junto a un grupo de unos 12 oficiales y suboficiales complotados, realizaron un traslado masivo de unos 100 detenidos de “El Olimpo”, vaciándolo durante la noche y trasladando a una decena de ellos (que integraban lo que los represores llamaban el “Consejo”3) —“junto con las carpetas de Casos, con equipamiento de enfermería, con las picanas, con todo lo que utilizaban para el funcionamiento del Campo”4— al “Pozo de Quilmes”, sin el conocimiento del nuevo mando del Primer Cuerpo que había asumido a principios de 1979, el General Leopoldo Fortunato Galtieri5. Desde enero hasta abril de aquél año, una decena de secuestrados fueron tutelados por autoridad militar con un régimen permisivo, circulando libremente por el CCD durante el día, y encerrados en las pequeñas celdas durante la noche, quedando bajo el cuidado del personal de la comisaría de Quilmes. Recibieron allí las “visitas” de miembros de los altos mandos militares y policiales como el general Camps, el comisario Etchecolatz y el Coronel Riccheri. Quiénes idearon la maniobra, Minicucci y sus hombres, eran los mismos que los habían torturado en otros centros como “El Olimpo”, “El Banco” o “Club Atlético”. Si bien quienes testimoniaron reconocen al lugar como “Cuatrerismo de Quilmes”, “donde antes había funcionado un pozo llamado Malvinas”, por las descripciones físicas del lugar puede comprobarse que se trata de la Brigada de Investigaciones de Quilmes: “quedaba cerca, digamos cerca, quiere decir a una cuadra del Hospital de Quilmes, y afuera tenía un cartel en un jardín que tenían afuera, un cartel que decía División de Cuatrerismo”6. Exactamente igual al CCD que había sido utilizado para depósito y tortura de prisioneros políticos desde antes del golpe de Estado hasta julio de 1978, Alberto Villani recuerda que el lugar donde estuvo detenido desde enero hasta marzo de 1979 “parecía ser una especie de chalet” que se encontraba “en una esquina […] en un alto”. Osvaldo Acosta, otro de los sobrevivientes que estuvo detenido en la Brigada aquellos meses, agrega más detalles coincidentes: “El edificio estaba ubicado en una esquina, tenía dos plantas, y en la parte trasera como un piso más. Quedarían tres plantas. Tenía entrada en la esquina, y un garage con una cochera muy amplia en uno de sus costados. El otro de los costados, después de la ochava, correspondía a oficinas fabricadas en el primer piso de esa seccional. Luego había, subiendo por las escaleras y por las oficinas que partían desde la ochaba, escaleras que conducían a los calabozos que estaban ubicados en un primer y segundo piso.”7
En la sentencia de la causa conocida como “Causa Camps”8, también se sostiene esta hipótesis: “Según las declaraciones de los procesados Camps y Riccheri, en enero o febrero de 1979, el lugar quedó bajo jurisdicción de la Subzona Capital, lo que es corroborado por las declaraciones de Mario César Villani y Osvaldo Acosta en la causa 13/84 quienes relatan que al evacuarse “el Olimpo”, dependiente de esa subzona, fueron alojados en la Brigada de Quilmes donde, para entonces, no quedaban otros detenidos.” El texto continúa detallando que Ramón Juan Alberto Camps, en su declaración indagatoria, agrega “que la prensa lo conocía como “Pozo de Quilmes”, pero su nombre era “Puesto Malvinas”. Que durante el mes de enero de 1979 dicho centro pasó a depender del Comando Subzona Capital con el nombre de “Omega”9.
No fue posible hallar registros documentales ni testimoniales que revelen si durante ese período intermedio, desde julio de 1978 hasta la llegada del nuevo “contingente” de secuestrados provenientes de “El Olimpo” en enero de 1979, la Brigada de Quilmes estuvo vacía o cumplió otro tipo de funciones policiales.
Sólo en la causa conocida como “Causa Camps”, se consigna: “Diego Barreda, Rodolfo Julio Tiscornia y Rodolfo Nani, quienes, antes de ser trasladados a Banfield fueron detenidos en el lugar, en julio de 1978, son los últimos cuyo cautiverio certifica la subsistencia del centro.”10
Las fechas coinciden con precisión con los datos vertidos en el informe de la Jefatura de Policía citado anteriormente, en el que se reseña que “a partir del 01/04/79 dicho inmueble fue tomado nuevamente a cargo de esta Policía”.
El edificio de Alison Bell y Garibaldi perteneció a la Brigada de Investigaciones de Quilmes hasta enero de 1980, año en el que edificio fue oficialmente destinado al Destacamento Femenino de Quilmes (también llamado Brigada Femenina de Quilmes).
1 Informe oficial de la Policía de la provincia de Buenos Aires al Subsecretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires (Dr. Horacio Edgardo Díaz), fechado el 16 de mayo de 1986 y firmado por el entonces Jefe de Policía Walter Rubén Stefanini (copia que obra en la causa 1/SE del Juzgado Federal Nº 3, a cargo del juez Arnaldo Corazza, conocida como “Causa Camps”, a fs 3595/3601).
2 Declaración informativa de Lucas Gumersindo Belich en el Juicio por la Verdad de La Plata (causa nº 1100/SU, 25 de agosto de 2004).
3 Según el testimonio de Mario Villani del 27/10/1999 en el Juicio por la Verdad, los represores llamaban “el Consejo” a “gente, que tenía que hacer los trabajos diarios en el Campo, desde hacer la comida, llevar la gente al baño porque la gente no podía ir por su cuenta porque estaban con los ojos vendados, limpieza, en mi caso como yo son Físico y tengo conocimientos en electrónica me utilizaron para reparar los elementos que robaban en los procedimientos, televisores, centros musicales, grabadores, etc”.
4 Testimonio ya citado en la referencia anterior.
5 Según el testimonio de Villani citado anteriormente, cuando la Comandancia del Primer Cuerpo del Ejército pasó de manos del general Guillermo Suárez Mason a Leopoldo Fortunato Galtieri, el entonces Mayor Minicucci y varios de sus hombres no quedaron conformes con la nueva jefatura: “los que manejaban el Campo [El Olimpo] que era gente de Suarez Mason, opinaban que Galtieri era una Paloma que venía a aflojar la mano y que ellos no estaban dispuestos a dejar toda esa estructura en manos de una Paloma, de manera que decidieron vaciar el Campo, clandestinamente dentro de la Clandestinidad, o sea vaciarlo sin conocimiento del Primer Cuerpo, se confabularon digamos un grupo de ellos, incluyendo al Jefe, el Coronel Minicucci o Mayor creo que era, y un grupo de unos seis Oficiales y cuatro o cinco Suboficiales, produjeron un nuevo traslado, en este caso eran alrededor de cien personas…”. Con la anuencia del entonces comisario de la Brigada de Quilmes –Juan Demetrio Luna, según las listas oficiales-, decidieron llevar a un grupo aproximado de diez detenidos que integraban el “Consejo” al “Pozo de Quilmes”, que desde hacía seis meses no cumplía tareas en la llamada “guerra contra la subversión”, hasta que tomaran medidas definitivas sobre su destino final. Desde enero a marzo de 1979, la Brigada de Quilmes funcionó como una “vidriera” en la que los secuestrados eran “exhibidos” a distintas autoridades de alto rango para que dispusieran de ellos. Una noche, un grupo operativo del Primer Cuerpo –ya había salido a la luz la operación clandestina de Minicucci y sus hombres por la supuesta fuga de dos prisioneros colaboradores a mediados de febrero, Horacio Guillermo Cid de la Paz y Oscar Alfredo González- los sacó vendados y esposados, y los llevó a la Escuela de Mecánica de la Armada y luego a una Isla del Tigre que estaba bajo la órbita de la Marina (cuando la ESMA fue provisoriamente desmantelada por la visita la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA) hasta que decidieran que hacer con ellos. Permanecieron en la isla cerca de un mes, y luego fueron regresados a la ESMA donde quedaron definitivamente a cargo del arma de la Marina, y fueron incluidos en el programa llamado “proceso de recuperación”. Casi todo el resto de los detenidos trasladados en dos o tres tandas durante el vaciamiento del “Olimpo”, aún hoy permanecen desaparecidos.
6 Testimonio de Alberto Villani citado anteriormente.
7 Declaración de Osvaldo Acosta en la causa 13/84 (Juicio a las Juntas Militares).
8 Texto de la sentencia de la Causa 1/ SE caratulada “causa Incoada en virtud del decreto 280/84 del Poder Ejecutivo Nacional”, conocida como “Causa Camps”, que tramita ante el Juzgado Federal Nº3 de La Plata, a cargo del doctor Arnaldo Corazza.
9 Lo que el ex-jefe de la Policía de la provincia de Buenos Aires no declaró es que él conocía perfectamente que el traslado de los prisioneros del “Olimpo” a Quilmes no sólo se debió a una disposición administrativa de las Fuerzas Armadas, sino a enfrentamientos internos que hubo dentro del Primer Cuerpo del Ejército por la sucesión de mandos. Más aún, según el testimonio de Villani, el propio Camps fue una de las autoridades que pasó a ver al grupo de prisioneros que “estaba en oferta” en la Brigada de Investigaciones de Quilmes.
10 Sobre el cierre de este informe, se presentó a declarar un testigo en el marco de la causa Nº 27 “GUSTAVINO, Diana Estela S/ Denuncia desaparición forzada de personas (Brigada de Investigaciones de Quilmas)” que lleva la Secretaría Especial del Juzgado Federal Nº 3 de La Plata, quién relató que el 12 de octubre de 1978, cuando cumplía funciones en el Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional de La Plata, fue secuestrado por miembros de la policía de Buenos Aires y trasladado al Pozo de Quilmes donde fue sistemáticamente torturado. Por la voz, el testigo cree que fue el propio Miguel Etchecolatz quién dirigió la primera sesión de tortura. Durante su cautiverio oyó los quejidos de otros detenidos que fueron sometidos a tormentos, y fue liberado a mediados de diciembre de aquél año. Este caso se profundizará en el próximo informe, pero en principio probaría que el Pozo de Quilmes, contrariamente a lo que se conocía, siguió funcionando como CCD en el segundo semestre de 1978.