Embarazadas detenidas-desaparecidas identificadas en “Pozo de Quilmes”

- CASO POR CASO -

María Asunción Artigas Nilo de Moyano

María —o Mary, como también la llamaban— fue secuestrada el 30 de diciembre de 1977, junto a su esposo Alfredo Moyano, en una redada en su domicilio. Sólo la joven era uruguaya, pero ambos fueron detenidos ilegalmente en Argentina en el marco del Plan Cóndor, en la localidad de Berazategui (provincia de Buenos Aires).

El primer campo de concentración al que Mary es trasladada es el COT1 de Martínez. Allí fue interrogada por oficiales argentinos y uruguayos. Luego, fue trasladada al “Pozo de Banfield”, junto a su compañero y una veintena de uruguayos detenidos ilegalmente en nuestro país. Por testimonios de detenidos que compartieron el cautiverio con ella, se sabe que Mary habría quedado embarazada mientras estaba secuestrada junto a Alfredo1.

Mary habría sido trasladada al “Pozo de Quilmes” dos veces. La primera habría sido unos días de enero de 1978, y la segunda vez es en febrero, cuando estaba de seis meses, con el traslado grande del contingente de uruguayos al Pozo. Allí es vista por Norma Esther Leanza de Chiesa, y aún permanece en Quilmes cuando ésta es liberada, el 18 de abril de ese mismo año. Hay numerosos testimonios de sobrevivientes que constatan su paso por este centro clandestino. Allí, los represores la alimentaban un poco mejor que a los otros prisioneros, probablemente previendo la posterior sustracción de su bebé. La sobreviviente Leanza relató que a Mary “la venía a ver alguien que le decían Saracho que es una persona baja, morocha y que digamos que venía a atenderla. En ese momento la atendían, le traían fruta, leche”2.

Nacimiento de su hija en Banfield3

Una vez de regreso en el “Pozo de Banfield” hay un traslado masivo de la mayoría de los uruguayos, a excepción de Iliana Ramos de Dosetti y la propia María Asunción Artigas cuyo embarazo ya estaba avanzado. María sufría recurrentes ataques de epilepsia. En una oportunidad se pidió la presencia de un médico; Bergés se hizo presente y en esa oportunidad le afirmó que pasara lo que pasara su hija iba a nacer en ese lugar, que ese nacimiento no ocurriría fuera del “Pozo de Banfield”.

El 21 de agosto de 1978 Mary comenzó con su trabajo de parto. No quiso que los pocos compañeros que quedaban le avisaran a la guardia, así que improvisaron un sistema para contar las contracciones y calcular la inminencia del parto para avisar a los carceleros. Así pasaron las horas hasta el mediodía del 22 de agosto de 1978, cuando debieron llamar a los gritos a la guardia que la trasladó al piso de abajo. Allí atendida por el médico policial Jorge Antonio Bergés, dio a luz a una niña a la que llamó Verónica Leticia. Fue obligada a limpiar ella misma las huellas del parto. Le entregaron la niña por unas horas y por la noche, un oficial de guardia y otro hombre que vestía guardapolvos blanco le retiraron a su hija diciéndole que la dejarían en la Casa Cuna.

Apropiación de su hija

Como era de esperarse, Verónica Leticia fue sustraída de los brazos de su madre y nunca llevada a Casa Cuna. Quedó inscripta como hija propia, con el nombre de María Victoria, por el hermano del comisario Oscar Antonio Penna, Víctor Penna, y su esposa, María Elena Mouriño. La falsa constatación de su nacimiento fue firmada por el médico de la Policía de Buenos Aires Jorge Héctor Vidal.

Búsqueda y encuentro de Verónica Leticia 4

En 1987 las Abuelas de Plaza de Mayo radicaron una denuncia en el Juzgado Federal de Morón, referente a una niña que figuraba como hija propia del matrimonio compuesto por Penna y Mouriño, y que podría tratarse de una hija de desaparecidos. La intervención del juzgado condujo a la corroboración de lo denunciado: la niña era Verónica Leticia Artigas Moyano, nacida el 22 de agosto de 1978 en el “Pozo de Banfield”.

La niña fue restituida a su familia biológica el 31 de diciembre de 1987. Desde entonces, vivió en Uruguay con sus abuelos maternos, hasta que se mudó a Buenos Aires, donde trabaja y estudia. El médico Jorge Vidal, que falsificó el nacimiento de la niña, quedó detenido.

 

Gladys Elvira Beluardi

Gladys fue secuestrada el entre el 3 y el 6 de agosto de 19765, junto a su esposo, Víctor Orlando Taverna. Ella, a quien muchos llamaban “Tita”, se encontraba embarazada de entre seis y siete meses. El matrimonio fue llevado en primer lugar al Destacamento de Arana, en donde sufrieron las primeras torturas.

Aproximadamente el 18 de agosto de ese año, Gladys y Víctor fueron trasladados al “Pozo de Quilmes”. Allí fueron vistos por la sobreviviente Patricia Pozzo, quien compartió con ellos el cautiverio en los distintos centros clandestinos a los que fueron trasladados posteriormente.

Entre fines de agosto y principios de septiembre de 19766, Gladys fue trasladada —junto a un gran grupo de detenidos— a la Comisaría 3º de Lanús, en Valentín Alsina. Allí también fue llevado su marido. Durante su paso por esa seccional, el matrimonio fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Víctor fue entonces trasladado a la Unidad Nº 9 de La Plata, y Gladys —según las fechas “oficiales” de su legajo penitenciario, su traslado fue el 23 de octubre de 19767, con su embarazo casi a punto de llegar a término— fue alojada en la Unidad Nº 8 de Olmos: en ese penal funcionaba una maternidad clandestina, en la que se atendían los partos de las presas políticas “legalizadas” y los de las detenidas-desaparecidas embarazadas que se encontraban secuestradas en el centro clandestino de detención conocido como “La Cacha”, que se encontraba muy próximo al lugar.

Gladys da a luz a Stella Maris en el penal de Olmos

Estando detenida en Olmos, entre fines de octubre y principios de noviembre de 1976, el embarazo de Gladys llegó a término, y su bebé nació en la maternidad clandestina de esa unidad carcelaria. La criatura fue entregada a la familia de Gladys el 3 de noviembre de ese año.

En el legajo penitenciario correspondiente a Gladys, jamás se hace mención a su embarazo, ni a su parto estando privada de su libertad. En la única ficha médica que figura en el legajo, consta que al ingresar al penal Gladys fue revisada por el titular del Servicio de Sanidad de la Unidad, el médico Roberto Grignoli. La única anotación sobre la salud de la joven no hace referencia alguna a su embarazo de casi nueve meses, y se limita a asentar que “no presenta lesiones traumáticas recientes visibles”. No obstante, se puede observar en la misma ficha —en la sección destinada a registrar las pertenencias de la detenida— que entre sus prendas tenía “ropa de bebé”.

La única otra referencia figura varias fojas más adelante, hacia el final del legajo, en una nota fechada diez días después de aquel examen, el 3 de noviembre de 1976: allí se dejó constancia de que la madre de Gladys pasó a retirar a Stella Maris Taverna, la pequeña nacida en cautiverio. El informe sólo asienta lacónicamente que la niña “se encuentra clínicamente sin lesiones traumáticas”.

El sobreviviente Mario Ernesto Colonna —quien también realizó el mismo circuito de traslados entre centros clandestinos que el matrimonio Taverna, y terminó como detenido “legalizado” en la Unidad Nº 9 junto a Víctor— declaró8 que el marido de Gladys pudo enterarse del nacimiento de su hija Stella Maris estando en la cárcel, y tiempo después se enteró que el bebé había sido recuperado por la familia.

El 23 de noviembre de 1976 (al menos según las constancias oficiales), Gladys fue trasladada a la Unidad Nº 2 de Devoto, junto a otras 27 mujeres. En la ficha del legajo en la que se asentó ese traslado, pese a que Gladys había dado a luz hacía menos de un mes, el informe médico sólo dice: “sin particularidad”.

Tiempo después, Gladys y Víctor fueron liberados.

 

Marta Josefa Enrique

Marta fue secuestrada el 10 de septiembre de 1976, cuando tenía 25 años: fue detenida ilegalmente junto a su compañero, Miguel Ramón Galván9, y estaba embarazada de aproximadamente dos meses. La pareja vivía en el barrio El Faro de la localidad de Lomas de Zamora, y él tenía una verdulería allí. Marta y Miguel tenían además dos hijos pequeños, Sergio y Lidia, que luego del secuestro de sus padres permanecieron en casas de familiares.

Marta y su compañero fueron vistos en el “Pozo de Quilmes” por varios sobrevivientes, entre ellos Gustavo Calotti, Walter Docters y Emilce Moler. Estuvieron en cautiverio allí al menos desde el 23 de septiembre y, al menos en el caso de Marta, hasta el 24 de diciembre de 1976.

Docters10 relató que en Quilmes Marta sufrió las primeras complicaciones en su embarazo, dadas las pésimas condiciones de vida que padecían los detenidos ilegales: “Cuando tuvo pérdidas o algún tipo de inconvenientes, pidió ver un médico. La hicieron esperar más de un día, después vino el supuesto médico, la entrevistó y la revisó muy por arriba y le preguntó si estaba embarazada, y ésta le contestó que sí y este señor le dijo: ‘macanudo, la felicito’. Esa fue toda la atención que le dio”.

Marta pierde su bebé en Devoto

El 24 de diciembre de 197611, Marta fue trasladada a la comisaría 3º de Lanús, en Valentín Alsina, junto a otro grupo de detenidos, entre los que se encontraban Gustavo Calotti, Emilce Moler y Patricia Miranda. Según cuenta la sobreviviente Mercedes Borra12, quien compartió el cautiverio con ella en ese lugar, en ese momento, Marta estaba embarazada de cinco meses13. Pocos días después, fue puesta a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, y el 27 de enero de 1977 fue trasladada a la Unidad Penal de Devoto, cuando estaba embarazada de aproximadamente seis meses. Fue en ese lugar que perdió a su bebé, según relató su compañera a lo largo de todo su cautiverio, Emilce Moler: “En la cárcel le detectaron que había perdido el embarazo por falta de alimentación”14.

Marta fue liberada desde la cárcel de Devoto, en donde estuvo detenida aproximadamente dos años y medio. Falleció en 1986. Su compañero, Miguel Ramón Galván, permanece desaparecido.

 

Mirta Giardino15

Existen muy pocos datos sobre el secuestro de Mirta Giardino y su compañero, Hugo Arana. Mirta era estudiante de Bellas Artes en La Plata, sufría de ataques de epilepsia, y estaba embarazada al momento de su detención ilegal.

Mirta y Hugo fueron vistos en el “Pozo de Quilmes” entre noviembre de 1977 y marzo de 1978 por varios sobrevivientes16 del centro clandestino. Uno de ellos, Alberto Derman, señaló que Mirta se encontraba embarazada durante su cautiverio.

Se ignora si Mirta dio a luz en cautiverio, y también si ella y su compañero fueron liberados. El caso continúa en proceso en proceso de investigación.

 

Silvia Mabel Isabella Valenzi17 ---- ( Volver a CCD Co. 5ta. ) ( Volver a CCD Banfield )

Silvia nació el 11 de marzo de 1956 en La Plata. Sus padres habían llegado a la Argentina de la posguerra con sus hijos mayores. Fue al Jardín del Hogar Social y cursó la primaria en la Escuela N° 36. Tenía un carácter dulce y un temperamento rebelde. Le encantaba la música y bailaba la tarantela como buena hija de italianos.

Era muy linda: bajita, rubia, de pelo largo un poco ondulado y ojos verdes. Le decían “María”. Conoció a su compañero Carlos en un barrio en City Bell, una localidad de las afueras de La Plata donde ambos militaban y vivían. A él le decían “El Flaco Enrique” y ocupaba un lugar de mucha responsabilidad dentro de su organización.

Carlos era estudiante avanzado de Derecho. Era atento y tímido, pero con un humor muy sardónico y con capacidad para reírse de sí mismo. Tenía un cuerpo espigado y una manera muy peculiar de caminar, quebrando las rodillas.

Su familia fue la primera en ser golpeada por la dictadura: el 12 de noviembre de 1976, fueron secuestras su mamá, Isabel Nelly Mateos y su hermana, Elsa Noemí López Mateos, en City Bell. Carlos fue asesinado el 18 de diciembre en La Plata, pero nunca fue entregado su cuerpo.

Su secuestro

Silvia —a quien sus compañeros conocían como “la Gata” o “María Emilia”— fue secuestrada el 22 de diciembre de 1976 en La Plata (provincia de Buenos Aires), cuando salía de la casa de un pariente. Cuando la detuvieron tenía 20 años y un embarazo de cuatro meses. Cuatro días antes había sido asesinado su compañero Carlos, en el Parque Saavedra de calle 12 y 64, en La Plata, según le confiara a sus familiares la propia Valenzi antes de sufrir su propia detención ilegal. Silvia trabajaba como tejedora en el taller textil de su hermana. Fue detenida ilegalmente por una patota perteneciente a la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

La joven fue trasladada primero a la Comisaría 5º de La Plata18 y luego al “Pozo de Quilmes”, hecho que pudo ser corroborado por el relato de varios sobrevivientes, entre ellos María Kubik Marcoff de Lefteroff, que fue quien pudo dialogar con ella desde la celda contigua, entre el 26 de enero y el 4 de febrero de 1977, y vio que estaba embarazada. Valenzi permaneció allí hasta el 1 de abril de 1977, cuando imprevistamente, con ocho meses de gestación en su embarazo, comenzó con el trabajo de parto.

Silvia da a luz en el Hospital de Quilmes

Las contracciones comenzaron prematuramente cuando todavía no se había completado el ciclo natural de gestación. Quizás la urgencia decidiera a los secuestradores a trasladarla de apuro al Hospital Municipal Isidoro Iriarte de Quilmes (contrariando la conexión sistemática que tenía este CCD con la maternidad clandestina del “Pozo de Banfield”, a donde llevaban a las detenidas ilegales que estaban embarazadas para dar a luz). El Hospital de Quilmes estaba ubicado a dos cuadras del centro clandestino. La noche del 1 de abril, cerca de las 23 hs, un grupo de uniformados de la Policía provincial comandados por el médico de la Dirección de Investigaciones Jorge Antonio Bergés, condujo a la parturienta, esposada y en un pésimo estado de salud, al Hospital de Quilmes. Horacio Justo Blanco, el médico que en aquel entonces estaba a cargo de la Guardia de Obstetricia, se opuso a que una guardia policial presenciara el alumbramiento, que era lo que exigía Bergés. La custodia quedó entonces fuera de la sala de partos. Luego de algo más de cuatro horas, a las 3:15 del 2 de abril de 1977, Silvia dio a luz a una niña a la que llamó Rosa. La beba, que pesaba apenas 1.900 kg al nacer, fue trasladada inmediatamente a una incubadora en el sector de Neonatología del hospital. En la sala de partos, Silvia pudo cruzar unas palabras con el personal médico, y le dio su nombre y el domicilio de su madre a la enfermera Generosa Fratassi y a la partera María Luisa Martínez de González para que les avisaran. También les contó que durante su cautiverio había sido torturada.

Unas horas después del parto, se presentó nuevamente Jorge Bergés, levantó a Silvia de su reposo y la colocó en la caja de una camioneta con custodia y sin identificación, que la trasladó hacia el centro clandestino conocido como “Pozo de Banfield”.

Apropiación de Rosa19

La niña fue anotada en el libro de partos del Hospital de Quilmes con el nombre de Rosa Isabella Valenzi, aunque unas horas después fue groseramente tachado y corregido al costado como “NN”20, mientras que en el libro de pediatría —que se lleva conjuntamente con el de partos— figuran sus datos completos, aunque se agrega que “falleció”. La historia clínica de Silvia desapareció del archivo del nosocomio. En el área de Neonatología se supo que la nena debió permanecer internada por su delicado estado de salud, y el jefe de dicha área tuvo un entredicho con el propio Bergés21.

Algunas versiones sostienen que la niña fue retirada del hospital con vida22, y otras que falleció. De todas formas jamás se entregó el cuerpo a los familiares y tampoco existe un certificado de defunción que ratifique esta última hipótesis. El neonatólogo Adalberto Pérez Casal refirió que esa circunstancia es “muy inusual”.

Desaparecen las dos enfermeras

Genoveva Fratassi y María Luisa Martínez de González cumplieron con el encargo que Silvia Valenzi les había hecho. Unos días después del parto, le enviaron una carta anónima a la familia donde denunciaban el nacimiento de Rosa en el Hospital de Quilmes y daban detalles acerca del parto.

Días más tarde, ambas fueron secuestradas. Primero fue el turno de la partera María Luisa Martínez, el 7 de abril. Una semana más tarde, Generosa Fratassi fue secuestrada en la puerta del propio nosocomio donde trabajaba. Su hermana Teresa contó que la desaparición se produjo al día siguiente que la enfermera acompañó a Concepción Isabella Valenzi, la madre de Silvia, a preguntarle al Director del Hospital por el destino de la beba. En aquella reunión, el doctor Roberto Iriarte mantuvo una acalorada discusión con la enfermera, negando la existencia del parto.

Norma Brola, una enfermera que cumplió turno hasta las 8 de la mañana y asistió el parto de Rosa, negó los sucesos coincidentes narrados por Blanco y Pérez Casal, desconoció la conexión evidente de sus desapariciones con el caso Valenzi y dijo que habían sido secuestradas porque “eran montoneras, las dos”23.

Ambas enfermeras fueron vistas tiempo después en el CCD “El Vesubio”, y hoy continúan desaparecidas24.

La búsqueda de Silvia y su hija

Cuando se produjo la desaparición de Silvia, su familia comenzó una búsqueda a través de organismos y funcionarios que pudieran ayudar a encontrarla. Averiguó en comisarías, hospitales y tribunales de Menores. La búsqueda fue infructuosa durante los primeros meses, sin noticias de su secuestro ni de su paradero.

En los primeros días de abril la familia recibió la carta anónima que advertía sobre su cautiverio en Quilmes y sobre el nacimiento de su hija en el Hospital. Concepción de Isabella Valenzi, su madre, fue hasta la Brigada de Investigaciones de Quilmes, en donde le negaron conocer el caso. En el Hospital, se entrevistó con un doctor de apellido García (hoy fallecido) que le dijo que la nena había nacido y le mostró el registro en el libro de partos. Le sugirió además que hablara con el doctor Roberto Iriarte, aunque éste, visiblemente alterado, le negó rotundamente el conocimiento del caso.

Concepción volvió al hospital unos días después; la echaron y volvieron a negarle el nacimiento de su nieta. La misma respuesta recibió un enviado de la Embajada de Italia que hizo averiguaciones luego de la denuncia que había hecho la familia de Silvia ante esa dependencia. Después surgió la versión de su muerte dos o tres días después del parto por una afección pulmonar y su inscripción como fallecida, aunque —como ya fue mencionado— nunca fue entregado su cuerpo ni un certificado de defunción.

La familia Valenzi decidió entonces apelar a la Justicia. Presentó varios habeas corpus y se abrieron causas penales en algunos Juzgados. También hubo una presentación ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y ante el gobierno italiano, pero todos los caminos resultaron infructuosos.

Finalmente, fue su hermana quien recurrió a Monseñor Emilio Graselli para que la ayudara en la búsqueda de Silvia. El eclesiástico le contestó con una fórmula conocida: “Si desapareció será porque en algo habrá andado.”

El destino posterior de Silvia

Cuando Silvia llegó trasladada al “Pozo de Banfield”, según los testimonios de personas que estuvieron en cautiverio con ella —Adriana Calvo y Ana Carriquiriborde— la pequeña Rosa ya había sido arrancada de sus brazos.

La muchacha le contó a Adriana Calvo que unos días antes había tenido un hijo en el Hospital de Quilmes. La historia era tan increíble —que hubiera parido en un hospital municipal y que luego le hubieran arrancado a su hija— que Calvo pensó que estaba delirando a causa de las torturas que había recibido25.

En Banfield confluyeron gran cantidad de embarazadas que venían de otros centros y eran trasladadas allí para que fueran asistidas en la “clínica” montada en una de las dependencias del CCD. Adriana Calvo, que había alumbrado a su hija Teresa en un patrullero mientras la trasladaban de la Comisaría 5º de La Plata a Banfield, relató cómo “La Gata” y otras cautivas que habían tenido a sus hijos en cautiverio (y ya les habían sido arrancados) se opusieron con fiereza cuando los carceleros del “Pozo de Banfield” quisieron llevarse a la pequeña Teresa.

El 25 de abril, Silvia Mabel Isabella Valenzi integró un violento traslado masivo de detenidos y nunca más se supo de ella. Silvia, su hija Rosa, su compañero Carlos Alberto López Mateos y gran parte de su familia, continúan desparecidos.

 

Graciela Gladys Pujol

Graciela tenía 23 años, era estudiante avanzada de Medicina nacida en Córdoba y estaba embarazada de tres meses y medio cuando fue secuestrada el 8 de octubre de 1976, junto a su compañero, José Horacio Olmedo. A Graciela le decían “Piki” o “Lucy”, y su compañero era apodado “Tato”.

Se cree que Graciela puede haber estado en cautiverio en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y en el centro clandestino conocido como “La Perla”, en Córdoba. En donde está constatado que estuvo secuestrada es en dos campos de concentración del “circuito Camps”: el “Pozo de Banfield”26 y el “Pozo de Quilmes”.

El destino posterior de Graciela y su bebé

La joven embarazada fue vista en Banfield por la sobreviviente Alicia Carminatti, quien relató que estando en cautiverio en esa dependencia policial, el 5 de diciembre de 1976 Graciela asistió el parto de una de sus compañeras de detención, Stella Maris Montesano de Ogando (el bebé fue sustraído y su madre desaparecida), y esgrime la posibilidad de que haya sufrido la pérdida de su embarazo: “[Stella Maris Montesano de Ogando] fue retirada de la celda y conducida a dependencias en la planta baja, junto con otra detenida [Graciela Gladis Pujol], cordobesa, de profesión obstetra, quién asistió a la madre. (Esta última también embarazada, perdió su hijo a causa de las torturas recibidas).”27

Según esta declaración de Carminatti, Graciela Pujol habría perdido su embarazo a raíz de las feroces torturas a las que fue sometida. Sin embargo, en posteriores declaraciones -como la de noviembre del año 2003 en el marco de los Juicios por la Verdad- ni la propia Carminatti ni ningún otro testigo volvió a mencionar esta circunstancia.

El siguiente destino de la joven fue el “Pozo de Quilmes”. Allí, compartió el cautiverio con María Kubik Marcoff de Lefteroff28, entre fines de enero y principios de febrero de 1977. Kubik Marcoff, quien pudo sobrevivir, contó que también se encontraba allí Stella Maris Montesano, y que Graciela Pujol seguía cuidando de ella.

Tanto Graciela como su compañero y su bebé que podría haber nacido en cautiverio a mediados de marzo de 1977, permanecen desaparecidos.

 

Aída Celia Sanz Fernández 29

Aída nació el 23 de septiembre de 1950 en Uruguay, era enfermera, y como militante integraba el Movimiento 26 de Julio, proscripto por la dictadura uruguaya en 1972. Fue perseguida políticamente en su país, y por esta razón se refugió en el nuestro en mayo de 1974.

Aquí conoció a su compañero y padre de su hija, Eduardo Gallo Castro, también uruguayo oriundo de la localidad de Salto. En su país, Eduardo era dirigente sindical de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas; también fue perseguido políticamente y por el mismo motivo que su compañera vino a Argentina.

El 23 de diciembre de 1977 Aída y su madre fueron secuestradas en su domicilio en la localidad de San Antonio de Padua (provincia de Buenos Aires): Aída estaba embarazada de nueve meses. El grupo que irrumpió en su casa estaba armado y vestido de civil. Al día siguiente fue detenido Eduardo en la localidad de Laferrere.

En el operativo intervino personal de las fuerzas represivas uruguayas, entre los que se pudo identificar a un militar uruguayo apodado “Saracho” o “El Zorro” (se trata del oficial Wilson Martínez), quien conducía los interrogatorios y disponía de los detenidos desaparecidos uruguayos.

El nacimiento de Carmen

Antes de que Aída diera a luz en el “Pozo de Banfield”, estuvo detenida ilegalmente en el COT1 de Martínez y en el “Pozo de Quilmes” (a donde volvió a ser trasladada después del parto). Estando en este último centro clandestino, durante los tres primeros días de cautiverio Aída recibió torturas con descargas eléctricas y duros golpes en el vientre. El 27 de diciembre, comenzó su trabajo de parto, mientras era salvajemente torturada. Inmediatamente, fue llevada al “Pozo de Banfield”, en donde en la enfermería del primer piso nació su hija, a quien llamó Carmen. Aída dio a luz atada a una camilla, asistida por el médico policial Jorge Antonio Bergés. Luego, fue obligada a limpiar la enfermería, una práctica común en ese CCD. Su beba le fue arrebatada inmediatamente.

Ya de regreso en el “Pozo de Quilmes”, Aída fue visitada por el represor “Saracho”, quien le hizo firmar un supuesto permiso para el bautismo de su hija. En ese momento, Aída contó a sus compañeros de cautiverio que había tomado conciencia de que la había perdido definitivamente.

Aída fue vista por última vez nuevamente en el “Pozo de Banfield” alrededor del 15 de mayo de 1978, fecha en la que —tal como contaron sus compañeros de cautiverio en ese lugar, Adriana Chamorro y Eduardo Corro— se realizó un traslado masivo de prisioneros con destino desconocido. Tanto Aída como su compañero Eduardo y su madre, Elsa Fernández de Sanz, permanecen desaparecidos.

Apropiación de Carmen Gallo Sanz

A fines de diciembre de 1977, el médico policial Jorge Antonio Bergés se puso en contacto telefónico con un matrimonio que había asistido a su clínica con el fin de conseguir un bebé, puesto que no podían engendrar naturalmente un hijo.

Según declaró luego el matrimonio apropiador, el médico les manifestó que había una chica embarazada que pronto daría a luz y que quería dar a su hijo. Terminado el año, Bergés los citó en su clínica. En esa oportunidad, les ofreció una beba de pocos días de vida. Se trataba de Carmen Gallo Sanz.

Un abogado anónimo de apellido “Rodríguez” o “Domínguez” es quien se habría ocupado de los trámites de adopción. Los mismos consistieron nada menos que en la falsificación del certificado de constatación de nacimiento, necesario para la posterior inscripción en el registro. Así, Bergés dio fe del parto inexistente de Marta Noemí García, fechado el 27 de diciembre de 1977 a las cuatro de la mañana en Irigoyen 515 del partido de Quilmes. Este era el domicilio de la clínica no habilitada, propiedad del mismo médico policial que estuvo presente en el parto de Aída cuando ella estaba detenida ilegalmente. La misma dirección también se ha encontrado en otros formularios de falsas constataciones de nacimientos.

Este documento fue el necesario para proceder a la falsificación ideológica del acta de nacimiento, por la cual inscribieron el 27 de marzo de 1978 en el Registro Civil de Quilmes a Carmen Gallo Sanz como hija biológica de Horacio Enrique Fernández y Marta Noemí García, con el nombre de María de las Mercedes. De esta forma se suprimió su estado civil, pues se estableció un vínculo familiar falso.

Búsqueda y encuentro de Carmen

A partir de la investigación sobre denuncias recibidas en la Asociación y el análisis de documentación sospechosa firmada por el médico policial Bergés, es que oportunamente en la causa nº 134.204, caratulada “Castellini, María Eloísa s/víctima de privación ilegal de la libertad”30, se solicitó en 1988 la pericia de histocompatibilidad —en ese momento por la técnica HLA—, de la entonces menor María de las Mercedes Fernández, para compararse con el grupo familiar Castellini-Petrakos, pericia que se reiteró en 1991. El Banco Nacional de Datos Genéticos concluyó la exclusión del vínculo biológico de la menor con este grupo.

Posteriormente, en 1999, ella misma se presentó a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI), buscando su identidad. A partir del cotejo de los datos aportados, los de María de las Mercedes coincidían con los de la hija de Aída Sanz, lo que fue concluyentemente probado con el examen hemogenético de ADN realizado en el Banco Nacional de Datos Genéticos al comparar al grupo Sanz-Gallo. Este nuevo examen arrojó un porcentaje del 99,99949% de no exclusión de vínculo biológico. María de las Mercedes era Carmen Gallo Sanz, hija de Aída y Eduardo.

Carmen conoció a su familia biológica y sabe quiénes fueron sus verdaderos padres.


1 Sin embargo, en el libro editado en Uruguay  “A todos ellos”, se consigna que cuando cayó secuestrada María Asunción estaba embarazada “de poco tiempo”, pag. 299. Es quizás la opción más verosímil teniendo en cuenta que cuando Adriana Chamorro llega a Banfield en Semana Santa de 1978, María Asunción le cuenta que estaba embarazada de cuatro meses.

2 Testimonio de Norma Esther Leanza de Chiesa en el Juicio por la Verdad de La Plata (15 de agosto de 2001, en causa nº 883/SU, Cámara Federal de Apelaciones de La Plata).

3 Relato reconstruido en base a los testimonio de los sobrevivientes Adriana Chamorro y Eduardo Corro.

4 Abuelas de Plaza de Mayo. Niños desaparecidos. Jóvenes Localizados. En la Argentina desde 1976 a 1999. Temas Grupo Editorial, Buenos Aires, diciembre de 1999. Pág. 236.

5 En el legajo del Servicio Penitenciario Bonaerense correspondiente a Gladys Beluardi (hallado en los archivos de la Unidad Nº 8 de Olmos por parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia), figura como fecha de privación de la libertad el 3 de agosto de 1976 (Ficha Criminológica nº 155.488, Nº de orden 2255, “Beluardi Sarria de Taverna, Gladys Elvira”, Libro 14, Folio 61bis).

6 En su legajo del SPB, figura como fecha de traslado a la Comisaría 3º de Lanús el 19 de septiembre de 1976. En ningún lugar del legajo se especifica en dónde estuvo detenida Gladys entre su supuesta detención (el 3 de agosto) y su traslado a esa seccional, más de un mes después .

7 Testimonio de Mercedes Borra ante el Tribunal Oral Federal Nº 1, en causa nº 2251/06, caratulada “Etchecolatz, Miguel Osvaldo s/privación ilegal de la libertad, aplicación de tormentos y homicidio calificado” (20 de julio de 2006).

8 Declaración de Mario Ernesto Colonna en el Juicio por la Verdad de La Plata (causa nº 740, 22 de septiembre de 1999).

9A menudo, en testimonios de sobrevivientes que compartieron el cautiverio con la pareja, se menciona a Galván como “el muchacho de apellido Enríquez”, a raíz de una confusión con el apellido de Marta, su compañera.

10 Testimonio de Walter Docters en el Juicio por la Verdad de La Plata (10 de marzo de 1999, en causa nº 1098/SU, Cámara Federal de Apelaciones de La Plata).

11 Testimonio de Atilio Gustavo Calotti en el juicio oral contra Miguel Osvaldo Etchecolatz (Tribunal Oral Federal Nº 1, causa nº 2251/06, 20 de julio de 2006).

12 Testimonio de Mercedes Borra en el Juzgado Criminal y Correccional Nº 2 de Formosa (21 de mayo de 1984).

13 Allí es vista también por Atilio Gustavo Calotti (testimonios en: Juicio por la Verdad de La Plata —causa nº 1098/SU, 24 de febrero de 2000— y juicio oral contra Miguel Osvaldo Etchecolatz —Tribunal Oral Federal Nº 1, causa nº 2251/06, 20 de julio de 2006).

14 Testimonio de Emilce Moler ante la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos (AEDD). En: www.exdesaparecidos.org.ar

15 Las características personales de Mirta Giardino son coincidentes con las de Mirta Gerelli, ambas vistas en Quilmes: apellido de origen italiano, ambas estudiaban Bellas Artes en La Plata, las dos tenían dos hijos y de ambas se dice que eran asmáticas o epilépticas.

16 Rubén Fernando Schell (Juicio por la Verdad de La Plata, causa nº 2079/SU, 2 de abril de 2003), Jorge Alberto Allega (Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos), Alberto Osvaldo Derman (Juicio por la Verdad de La Plata, causa nº 1828/SU, 14 de septiembre de 2006) y Juan Carlos Guarino (causa 1/SE del Juzgado Federal Nº 3 de La Plata, caratulada “Causa incoada en virtud del decreto 280/84 del Poder Ejecutivo Nacional”, conocida como “causa Camps”, fs 6960 a 6960 vta, cuerpo 35).

17 Archivo Biográfico Familiar de Abuelas de Plaza de Mayo. Además, su caso y el de su hija fueron considerados probados en la sentencia de la causa Camps (casos nº 16 y 17, respectivamente).

18 Testimonio de Gabriela Gooley en el Juicio por la Verdad de La Plata (causa nº 1671, 1 de marzo de 2000). Cuenta que al llegar como secuestrada a esa seccional, se enteró que en diciembre de 1976 había estado detenida allí una joven a la que apodaban “La Gata”. 

19 Documento del Libro de partos del Hospital de Quilmes, certificado por el Consejo Deliberante del partido de Quilmes.

20 El obstetra Horacio Justo Blanco declaró que la caligrafía que adulteraba la inscripción de Rosa en el Libro de Parto pertenecía a la enfermera que lo asistió, llamada Norma Brola, que al declarar negó tal circunstancia.

21 El encargado de Neonatología Adalberto Perez Casal, recibió esa misma mañana la visita de Jorge Antonio Bergés, quién le advirtió: “a esta nena no se la lleva ni Videla, sólo yo”. Pérez Casal se negó y el médico policial se reunió entonces con el Director Roberto Iriarte. Luego de la cita con el represor, Iriarte ordenó que destruyeran el registro del Libro de Partos, lo que finalmente ocurrió.

22 Un administrador del Hospital le dijo a la madre de Silvia Valenzi, en una de sus reiteradas visitas, que “a mi me dijeron que se lo llevó Bergés”.

23 Testimonio de Norma Brola el Juicio por la Verdad (15/08/2002). La obstetra fue quien acompañó en el parto al doctor Blanco, quién la señaló como la autora de la caligrafía que adulteraba el Libro de Partos inscribiendo a Rosa como NN, aunque ella negó esta circunstancia.

24 El caso de la enfermera Generosa Frattasi es una de las ocho desapariciones que investiga la justicia italiana.

25 Muchos años más tarde, Adriana Calvo vio una foto de la joven, a quien ella conocía sólo como “La Gata”, en Abuelas de Plaza de Mayo, y supo cuál era su nombre y que la historia que le había relatado en el “Pozo de Banfield” era cierta. Los partos de ambas mujeres secuestradas fueron asistidos por Jorge Antonio Bergés.

26 Esto quedó acreditado en la sentencia de la “causa Camps” (caso nº 1, correspondiente a Graciela Gladys Pujol).

27 Testimonio de Alicia Carminatti en el expediente conocido como “Causa Camps”. Cuerpo 32, fs. 6327 a 6331.

28 Testimonio de María Kubik Marcoff de Lefteroff en el Juicio a las Juntas Militares (30 de abril de 1985).

29 Datos que constan en la causa “Bergés, Jorge Antonio y Etchecolatz, Miguel Osvaldo s/infracción a los arts. 139 bis, 292 y 293 del Código Penal”. Alegato de la Dra. María Ester Alonso Morales, en representación de la querella de Abuelas de Plaza de Mayo en el juicio oral con el que culminó la causa por la supresión de identidad de Carmen Gallo Sanz. Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata. Realizado los días 18, 22, 25 y 29 de marzo de 2004.

30 Esta causa tramitó ante el ex Juzgado Criminal y Correccional Nº 9, actual Juzgado de Transición Nº 1, de la ciudad de La Plata.