Tal como hemos explicado anteriormente, la Brigada funcionó como un primer eslabón del circuito represivo de la provincia de Buenos Aires: constituía el primer lugar de cautiverio, previo a la posterior reubicación de los prisioneros ilegales (centros de tortura, de depósito, de legalización, etc). Ha habido también casos de personas que han pasado por la Brigada más de una vez durante su recorrido por el circuito represivo, pero podemos decir que en general las víctimas eran llevadas primeramente a la Brigada sólo una vez, y desde allí se los “redistribuía” a otras dependencias represivas.
De esta manera, la Brigada fue uno de los CCD que más conexiones tuvo con los distintos campos de concentración de la provincia de Buenos Aires, e incluso con CCD de otros circuitos represivos.
Es necesario destacar, de todos modos, que hubo una más que fluida conexión con una serie de centros en particular, todos ubicados en la región de La Plata. Se trata de la Comisaría 5º de La Plata y los centros de tortura de Arana.
El fiscal Crous explica en su denuncia: “El circuito que por regla recorrían [los detenidos] era: BILP-Arana y, posteriormente, hacia otros centros, como la Comisaría 5º y el «Pozo de Banfield», y aún el regreso a la Brigada”. Y agrega: “En definitiva, la norma era el ingreso de la persona secuestrada, su casi inmediato interrogatorio y su traslado posterior, en términos de horas o pocos días, hacia otros centros clandestinos de detención”.
De hecho, gran parte de los traslados para torturas que sufrían los detenidos tenían como destino Arana, y a su vez un gran número de las víctimas que pasaron por la Comisaría 5º de La Plata (en general, los que fueron secuestrados en la zona de La Plata) pasaron primero por la Brigada. Es decir: la conexión entre estos CCD era sistemática.