En función de cumplir con la función establecida por los represores respecto del circuito represivo de la provincia de Buenos Aires, los CCD de Arana mantuvieron un estrecho vínculo con varios campos de concentración de la región, que se tradujo en un traslado constante de prisioneros entre un sitio y otro y en la actuación en Arana de guardias, secuestradores y torturadores de otras dependencias represivas.

Es así que en Arana han sido identificados por sobrevivientes policías y militares que —oficial o clandestinamente— prestaban servicios en la Brigada de Investigaciones de La Plata, la Comisaría 5º de La Plata y, en menor medida, en otros centros clandestinos.

Además, si bien los campos de concentración de Arana fueron manejados primordialmente por la Policía de la provincia de Buenos Aires (a través de funcionarios policiales de alta y baja jerarquía), también se ha confirmado la presencia allí de personal perteneciente al Ejército argentino.

A su vez, los CCD de Arana mantuvieron una conexión con otras dependencias represivas en función del mantenimiento de las actividades cotidianas del centro. Por ejemplo, los guardias retiraban del Cuartel de Bomberos de La Plata la poca comida que daban a los detenidos-desaparecidos.