Buenos Aires, 25 de junio de 2009 |

El represor Alfonso intenta eludir la justicia

Abuelas de Plaza de Mayo comunica que hoy a las 10 se realizó una audiencia pública para resolver la apelación de los procesamientos de los represores Santiago Omar Riveros, Benito Antonio Reynaldo Bignone, Luis Sadi Pepa y Eduardo Alfonso, en la Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín, sita en Güemes 3053 de esa localidad.

Los nombrados se encuentran procesados en el marco de la Causa Nº 4012 del Juzgado Federal Nº 2 de San Martín, donde se investigan los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado en el ámbito de la denominada Zona IV. Puntualmente, se les imputa su responsabilidad en el asesinato de Antonio García y la privación ilegal de la libertad de Beatriz Recchia, quien al momento de ser secuestrada estaba embarazada de cinco meses y permanece actualmente desaparecida.

El General (R) Eduardo Alfonso fue Secretario General del Ejército Argentino durante la jefatura del General Ricardo Brinzoni, hasta 2003. Su participación en los hechos relatados, que constituyen crímenes de lesa humanidad, se encuentra probada por numerosos documentos oficiales incorporados a la causa.

El principal argumento que presentó la defensa de Alfonso es que el imputado habría sido convocado el 11 de enero de 1977 para participar en un operativo de tránsito en la zona de Bella Vista y que allí fue herido por dos personas que pasaban en moto. Este hecho, o sea recibir dos disparos en un control vehicular, le habría valido a Alfonso una condecoración de guerra. Su abogado defensor, Carlos López Luján, remarcó que el acusado habría sido herido media hora antes de que Domingo Antonio García fuera asesinado, que estaba vestido con ropa de combate y que así llegó a Campo de Mayo.

La querella, representada por el abogado de Abuelas Alan Iud, desarmó los débiles argumentos de la defensa. Iud señaló que no es verosímil que Alfonso estuviera en un control vehicular, dado su cargo y su función; que el registro del horario en que fue atendido Alfonso -esgrimido como auténtico por su defensa- pierde verosimilitud cuando se observa que la víctima, García, fue consignado como NN, pese a que, como se desprende de archivos de inteligencia, se conocía su nombre, su actividad, su militancia; y que, por último, el médico que atendió a Alfonso, y que prestó declaración en la instrucción, dijo que el militar "estaba acostado, con el abdomen y el torso desnudo, con una sábana que lo cubría".

"Hay una abundante cantidad de pruebas que se puede interpretar de diversos modos, pero de ninguna manera como lo hace la defensa de Alfonso", afirmó Iud, quien insistió en la necesidad de arribar a la instancia oral del juicio, en la cual se podrán conocer a fondo todos los hechos. La audiencia entró ahora en un cuarto intermedio. En cinco días el tribunal podría resolver la apelación presentada por Alfonso.

La Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, querellante en la causa, espera una pronta resolución de los jueces para arribar al juicio oral y terminar, así, con 32 años de impunidad.