Asociación Civil Buena Memoria, 23 de junio de 2009 |

Buena Memoria se retira del IEM

Sres. Miembros del Consejo Directivo del Instituto Espacio para la Memoria:

Nos dirigimos a Ustedes para comunicarles la decisión de nuestro organismo de suspender la participación de nuestros representantes en el Consejo Directivo del Instituto Espacio para la Memoria mientras continúe la gestión de la actual Dirección Ejecutiva y la manera de funcionamiento del Consejo Directivo.

Buena Memoria participó activamente del proceso de creación del Instituto Espacio para la Memoria creyendo firmemente en la necesidad de un órgano estatal participativo que pudiera gestionar las múltiples iniciativas que se desarrollan en la Ciudad de Buenos Aires relacionadas con la preservación y la recuperación de la memoria de los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado.

Luego de lograr el consenso necesario para la redacción y la aprobación de la Ley 961, continuamos trabajando en la puesta en marcha del Instituto, participando activamente en lograr la institucionalidad y el funcionamiento de este cuerpo.

Siempre creímos que la Memoria no es una declamación del recuerdo pasivo, no es la representación de efemérides como actos escolares, no es la realización de eventos de comunicación rimbombante, ni un encuentro de algunos pocos, tal "club de amigos".

Siempre entendimos la Memoria anclada en el presente como discusión activa de la política, como provocación permanente a la reflexión de la sociedad, tanto en relación al pasado común como a la incidencia de sus actos en el presente. Así está escrito en el documento fundacional del IEM.

Siempre nos pareció que el rol del Consejo Directivo es velar por las cuestiones de contenido y rumbo de esta entidad. Debatir, discutir, pelear, hasta el cansancio si fuese necesario, para arribar por consensos a estos mandatos, marcando vanguardia, iluminando a través del acopio de nuestras valiosas experiencias, un presente contradictorio y complejo. Esta es la tarea que creemos que debemos hacer, y no dar discusiones bizantinas y agotadoras sobre temas banales, vacíos y que no sólo no aportan, sino que encubren y tiñen la discusión y la tarea real.

Al mismo tiempo, creímos que la Dirección Ejecutiva, realmente sería una expresión acabada de los mandatos del Consejo Directivo, tanto en el rol de funcionamiento como en el político. Dando por descartado que en un ente constituido por organismos de DDHH, el maltrato y la violencia laboral no formarían parte de su práctica.

Desde Buena Memoria, siempre propusimos ese debate, pero cada vez fue más difícil disentir, fue más difícil ser escuchado, fue más difícil dialogar. Ante la propuesta de temas realmente complejos, como la relación con el gobierno nacional, o la disputa contra la derecha, o la apertura de la ESMA, donde era obvio que había distintas opiniones, se cercenaba esa posibilidad, disponiendo una mecánica cerrada, "cada uno habla al compás de un reloj de arena", sin que haya idas y vueltas, planteando la votación cuando la mayoría conocía el resultado y desoyendo las posturas de la minoría.

Si bien fuimos advirtiendo, planteando, insistiendo sobre estas cuestiones y problemáticas, que intentamos que quedaran plasmadas en las actas de las reuniones en que participamos, muchas veces sin conseguirlo, empezamos a alejarnos de la participación activa en principio por decisión y luego por fuerza mayor, con el sentimiento incómodo de renunciar a un espacio muy anhelado y luchado pero con la convicción de no continuar siendo parte de un espacio en el cual no nos sentimos representados.

Actualmente y a partir de las renuncias del CELS, Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S. y Fundación Memoria Histórica y Social Argentina, creemos que no es posible continuar participando hasta que no se modifiquen las actuales condiciones descriptas.