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17 de abril de 2023

“Es imposible que no supiera el destino de su sobrina”

Continúan las declaraciones testimoniales en el juicio por la apropiación de la nieta Victoria Donda, en el que Abuelas es querellante.

La periodista, militante y sobreviviente de la ESMA Lila Pastoriza prestó testimonio en el juicio por la apropiación de Victoria Donda e identificó al represor Adolfo Donda Tigel –el imputado– como “Palito”, integrante del grupo de tareas de ese centro clandestino. “Estuve detenida del 15 de junio de 1977 hasta fines de 1978. Conocí a María Hilda Pérez un año y medio antes de mi caída, en la Juventud Peronista de Morón, no sabía cómo se llamaba, le decía ‘Cori’”.

“La vi dos días después  de que me capturaran. Me secuestraron en Capital Federal. El móvil en el que me llevaban chocó con otro del Ejército, y como estábamos heridos me llevaron a la ESMA. Estaba dolorida, tenía costillas rotas. Al segundo día decidieron llevarme a una cita, y como tenía la cara con moretones y dificultades para caminar, me llevaron a Capucha, a lo que llamaban ‘camarotes’, unas piecitas donde había prisioneros, para maquillarme. También me dieron una inyección fuerte para el dolor. Cuando salí, escuché que alguien me llamaba y era Cori, que estaba al fondo, yo estaba muy asombrada, fui hacia ella, que le dijo al guardia que nos dejara hablar un poco. Me dijo que estaba embarazada, se notaba, que su marido había sido capturado, fue algo muy cortito. Hasta ese momento, los partos se habían hecho en el subsuelo, pero ya se estaba armando un lugar para las embarazadas, y ahí pasó a estar Cori”.

“Después de diciembre de 1977, pasé a trabajar en la Pecera, ahí empecé a tener más contacto con todo lo que pasaba y quedó claro que Cori era cuñada de uno de los integrantes del grupo de tareas. En algún momento, Donda volvió y habló con las compañeras. Lo vi a mediados de 1978, le decían ‘Palito’. Nosotros creíamos que la beba de Cori había sido llevada a la familia, dado el parentesco, pero resulta que cuando llegó este hombre sorprendió a todos preguntando ‘dónde estaba la bebé’, era extraño que no lo supiera. Yo lo vi una vez y preguntó. Ya había preguntado a otras compañeras antes. Decía eso para confundir. Es imposible que no supiera el destino de su sobrina, tenía un puesto importante. Nosotros no sabíamos detalles, pero sí que se llevaban a los bebés y después a las madres. Mucho tiempo no supimos qué eran los traslados, pero a mediados de 1978 ya sabíamos. Nos extrañó la actitud de Donda, fingir de esa manera. Nosotros no podíamos saber lo que él no sabía. Donda pertenecía al grupo de tareas como el Tigre Acosta, Pernías, entre otros”.

En la audiencia siguiente, prestó testimonio otro sobreviviente, Miguel Ángel Lauletta. “Fui secuestrado el 14 de octubre de 1976, llevado a la ESMA, y ahí estuve detenido hasta el 30 de abril de 1979. Luego permanecí bajo un régimen de libertad vigilada, hasta enero de 1984. Caigo como miembro del Servicio de Documentación de Montoneros, hacía menos de un mes había caído una compañera que conocía dónde estaba ubicada la oficina del Servicio, en Larrea y Viamonte, levantamos todo menos una impresora y lo llevamos a la casa de un colaborador en la calle México, a mí me secuestran en la casa de él, con todo lo que encuentran”.

“En la ESMA me llevaban a dormir a Capucha pero me tenían siempre en una pieza de material que ya no está. En diciembre de 1976 me ponen a falsificar documentos para el grupo de tareas, y ya en enero de 1977, deciden montar ahí todo lo necesario para falsificar documentos, en el sótano, un laboratorio de fotomecánica, ahí trabajé hasta el día que me fui. Vi a muchos detenidos, vi llegar a gente del grupo de tareas con personas detenidas”, relató.

La primera vez que Lauletta vio a “Palito” o “Gerónimo” –tal cual los apodos de Adolfo Donda– fue allí mismo, a mediados de 1977, y le llamó la atención que estaba vestido de traje oscuro, saco y corbata, algo infrecuente en el centro clandestino. Al año siguiente, reconoció al hombre de traje como quien estaba al frente del Grupo de Operaciones. Recién cuando recuperó la libertad supo que era Donda. “La versión de los detenidos en ‘la Pecera’ era que él había ‘cantado’ al hermano y a la cuñada”, precisó.

Fuente: Abuelas
Autor/a: Abuelas

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 Victoria Donda Pérez

Victoria Donda Pérez

Victoria Donda Pérez nació en agosto de 1977 durante el cautiverio de su madre, María Hilda Pérez, en la ESMA. El 28 de marzo de ese año la joven fue secuestrada en la vía pública en las cercanías de Morón o Castelar. Estaba embarazada de cinco meses. Su compañero, José María Laureano Donda, también fue desaparecido. El último contacto que estableció con su familia fue a principios de mayo de 1977. Tenían otra hija, Eva, nacida en 1976, quien se encontraba al cuidado de su abuela materna al momento del secuestro de Hilda. La pareja fue vista en la Comisaría 3° de Castelar. Según testimonios de sobrevivientes la joven fue llevada a la ESMA para dar a luz. El parto fue asistido por el obstetra del Hospital Naval, Jorge Luis Magnacco.

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